¿Podrán PP y PSOE sobrevivir a Rajoy y Sánchez?

A nueve semanas de las elecciones más complejas y enigmáticas del último tercio de siglo los dos partidos que han ejercido el gobierno se deslizan por toboganes que rozan lo ridículo. ¿Podrán PP y PSOE sobrevivir a sus actuales líderes? El tiempo lo dirá. Los socialistas han decidido sostener las ocurrencias de su apuesto líder que apuntó maneras cuando propuso celebrar funerales de Estado por la víctimas de la violencia de género (un viejo socialista con experiencia, sentado a mi lado en la sala donde se dijo la ocurrencia, exclamó “mi madre, este tío está “pallá”) y que acaba de dar un golpe de efecto al aire incorporando en lugar preferente de la lista de Madrid a una trásfuga de un partido fracasado sin más bagaje que unos años de parlamentaria ruidosa. Susana Díaz guarda silencio y lealtad aunque marca distancias, como para dejar claro que en el socialismo hay alternativas con fundamento.

En el otro partido, el solitario y arrogante Partido Popular, tras una semana de fuegos artificiales con ministros dedicados a un rifirrafe escolar que les hace merecedores de un despido ejemplar, cual niñatos malcriados con sesenta años cumplidos, han decidido cerrar filas con su Presidente, Mariano Rajoy Brey, veteranísimo ocupante de cargos públicos. ¿Añade o resta Rajoy a su partido? Si nos fiamos de las encuestas los ciudadanos confían más en el partido que en su presidente. También le pasaba a Aznar, pero en su caso la causa era la antipatía innata que destila el personaje, mientras que Rajoy no es ni simpático ni antipático, ni sube ni baja, ni frío ni calor. Si el activo del PP es Mariano Rajoy el resultado del 20D puede confirmar las tendencias de las últimas elecciones: a menos, hasta la irrelevancia final.

¿Podrá sobreponerse el PP a un descalabro el 20D, a la perder el Gobierno, al margen del número de votos y escaños? No parece fácil, sin la energía que da el poder, sin financiación ordinaria ni extraordinaria, sostener un partido como el PP es un incógnita, semejante a la que se refiere a Convergencia Democrática de Cataluña, esa obra de Jordi Pujol que Artur Mas van deshaciendo año a año.

El nuevo año vendrá con alineaciones políticas distintas de las actuales, los viejos partidos han asumido que van a menos y los nuevos partidos sufren por si se quedan cortos y relejados aritméticamente a ser compañeros de viaje de los otros. El año 2016 va a ser emocionante, que es el calificativo más descriptivo, neutral y ambiguo que se me ocurre para calificar lo que viene.