Hipótesis razonables para el futuro Parlamento catalán

En política la aritmética parlamentaria es determinante; lo hemos visto tras las recientes elecciones municipales y autonómicas, un diputado o concejal más o menos inclina la mayoría a uno u otro lado. Por un diputado gobierna el PSOE de Susana Díaz (apoyada por Ciudadanos) dejando a Podemos e IU en la oposición. Otro tanto sirve para el PP y Cristina Cifuentes en la Comunidad de Madrid, por un diputado el PSOE se va a la oposición con Podemos. También las Alcaldías más importantes se dirimieron por diferencias mínimas. La aritmética se antepone a lo demás y hace compañeros de viaje.

En Cataluña las diferencias de un diputado también son determinantes y complicarán la composición de la Cámara primero y la formación de gobierno después. A medida que pasan las horas la victoria autoproclamada de Artur Mas se convierte en pírrica, preludio de una derrota que puede acabar con su carrera política y con su propio partido al que ha ido llevando a menos desde que asumió el liderazgo, heredado de Jordi Pujol.

¿Puede mantenerse unido el grupo parlamentario de la alianza Convergencia-ERC y otros? Solo desde el dominio de la Cámara y del gobierno se sostendrá la alianza. Para ello necesitan algún tránsfuga que puede llegar de las CUP, que son otra alianza inestable, o del potaje de Podemos-ICV-otros, que son una familias de conveniencia. Del PSC ya se fueron todos los potenciales compañeros de viaje del independentismo.

Sin esos tránsfugas los 62 escaños de la alianza pueden entrar en ebullición, forman un grupo parlamentario con gentes que han pertenecido a cuatro grupos en legislaturas anteriores. Convergencia, que llegó a sumar 62 diputados mantiene 30, sería el primer grupo parlamentario, pero muy mermados. Con esa base la estructura de Convergencia no se puede mantener, con el agravante de los pleitos pendientes. Por ello el salto a ERC de parte de un amplio sector de Convergencia, especialmente los más jóvenes, parece una hipótesis muy razonable; hay más futuro en ERC que en Convergencia.

En ese grupo ERC alcanza 18 escaños, otros tres proceden del PSC, dos de ICV y nueve de las organizaciones sociales e independientes. Es razonable imaginar que ERC es capaz de acoger a todos estos para ensayar alianzas por la izquierda para ampliar la base. Pero ese movimiento enajenaría partidarios del centro catalanista, tanto en base social como en diputados.

Otra cuestión que va a pesar es la del dinero, cómo se reparten por partidos las subvenciones electorales y parlamentarias, cómo se sostienen los aparatos de los partidos originales. Hasta ahora no han surgido problemas pero el dinero complica las relaciones, máxime cuando las fuentes grises y negras se complican.

Pasadas las emociones (y las manipulaciones) del recuento los catalanes han dibujado un mapa político endiablado, más complicado que el anterior, donde apenas hay ganadores, casi todos pierden.