A cien días de las elecciones, todo abierto y espeso

El personal político “agostea” aunque nadie está quieto ante un curso inminente de aceleración y cambio. La cita inmediata con las catalanas del 27 de septiembre (menos de seis semanas) preñadas de incertidumbres porque no son lo que parecen (legislativas para formar gobierno), ni pueden ser lo que pretenden (el pretexto para una autodeterminación sin precedentes); además se presentan con una insólita geometría de listas donde se mezclan personajes imposibles.

Las catalanas se convierten inevitablemente en unas primarias peculiares de las legislativas españolas ya que la posición de cada partido en Cataluña condiciona sus futuros votos en el resto de España y también en Cataluña. Por eso las encuestas sirven de poco, reflejan la foto electoral de julio (las últimas) pero no la previsible de noviembre, entre otras razones porque algunas de las listas sigue abierta, por ejemplo las de Podemos, abiertas a alianzas en algunas comunidades pero cerradas en otras. Más complicado es el caso catalán que suma 47 escaños en el parlamento cuya asignación es hoy imposible ya que no están definidas las siglas y las listas.

De manera que la política se mueve con señales muy débiles. El gobierno pretende que el eje de la campaña sea la recuperación económica y, sin duda, la unidad nacional. Los socialistas tratan de situarse en la centralidad de la capacidad de pacto para gobernar, pero con una carga pesada de liderazgo débil, de tensiones internas en territorios tan determinantes como Madrid, Valencia y Cataluña; y de creciente levedad en Galicia y Navarra, Con tantos agujeros es muy difícil componer un grupo capaz de encabezar un gobierno de coalición.

Ciudadanos es curiosamente el partido que ha presentado propuestas más perfiladas, incluso con riesgo de demasiada concreción. Pero su activo es la novedad, la juventud y el talante del líder, más que sus propuestas, que son interesantes y que merecen unos debates que no se van a producir.

El caso de Podemos es de máxima ambigüedad, por su permanente revisión de estrategia y la versatilidad de sus pactos. Su programa está en fase de estudio y revisión y su fortaleza está en la novedad y en el hecho de que sirven para castigar a las formaciones tradicionales de todo el arco político. IU es un enigma, sus recursos sin escasos y el riesgo de desaparecer por inanición es elevado. Algo que es obvio en el caso de UPyD. Mientras tanto los nacionalistas de todos los colores estiman que esta es su oportunidad para crecer y ganar poder, aunque sea con pactos oportunistas.

El mapa está complemente abierto, las encuestas sirven de muy poco, como nunca ha ocurrido a lo largo de la reciente historia. Están abiertos los partidos, las alianzas, las listas, los carteles e incluso la reforma constitucional una vez que Rajoy ha dado luz verde a ese proceso. Las generales están a cien días, tanto si Rajoy fija la fecha del 22 como el 29 de noviembre, un plazo muy corte de tiempo pero que va a estar lleno de novedades, con algunas sorpresas que hoy son imprevisibles.