Asombro en el PP por las andanzas de Granados

Atragantados desde hace varios años por las tramas de corrupción que infectaron al PP (Correa…), al PSOE (EREs…), a Convergencia (Palau, Pujol…)… es decir a todos los que ocuparon el poder de forma continuada, desde los partidos reiteran que se trata de malas prácticas del pasado, que desde hace años se acabaron las golfadas; que eran comportamientos individuales mal vigilados que no se repiten desde hace años. Pero el sumario del llamado caso Púnica, la trama en torno a Francisco Granados, acredita hasta la náusea que el año pasado ¡¡¡2014!!! las malas prácticas, las corruptelas con comisiones millonarias no eran excepcionales, sino habituales.

Es obvio que la respuesta de todos los partidos a los casos de corrupción ha sido siempre de extrema levedad, primero negar, luego disimular, y finalmente emborronar para que las investigaciones se vayan difuminando en el laberinto judicial. Los casos se eternizan con triquiñuelas procesales amparadas por los jueces y maquinadas por abogados y acusados que gozan de protección política para evitar complicaciones.

Lo de Granados resulta asombroso; más aun lo de la contraparte, la empresa Cofely, filial de un grupo francés (GDF Suez) semi nacionalizado, cotizado en bolsa, que sigue sin dar una explicación, una disculpa y un escarmiento. Se limitaron a relevar al director general de la filial española y a emitir una nota para explicar que “colaborarán con la justicia” (estaría bueno que no lo hicieran) y apelar a la presunción de inocencia de sus directivos.

El sumario que empezamos a conocer revela un nivel de desvergüenza y grosería por parte de los implicados, fundamentalmente políticos del PP, que solo se puede explicar por la percepción de impunidad. No le falta fundamento a semejante apreciación ya que la tibieza que el Partido Popular ha mostrado frente a sus corruptos es el mejor estímulo para no resistir ninguna tentación en ese sentido. No han sido más diligentes los demás partidos afectados por esta epidemia, pero es el PP el que ha gozado durante los últimos años de mayores cuotas de poder y de mucho presupuesto para asignar y gastar.

Los nuevos portavoces del PP, jóvenes y rápidos de juicio (les han elegido para que vayan a las televisiones) se asombran ante las golfadas de sus conmilitones, dicen que sienten “asco”, y se quedan tan felices, como si eso fuera suficiente. Rajoy sostiene que su gobierno ha tomado muchas medidas contra la corrupción desde hace años, pero no parece que impresionaran lo más mínimo a la banda de Granados que estuvo recaudando comisiones y sobornos hace pocos meses.

Más allá del “asco” no hay explicaciones, ni actuaciones decididas para llegar al fondo y poner alto precio a las tentaciones. Con las elecciones a la vuelta de la esquina y las encuestas como están, en el PP perciben ese vértigo que acompaña las citaciones judiciales.