Carmena, alcaldesa bombero al minuto 1

Que los cargos de los nuevos partidos emergentes iban a sufrir un escrutinio exhaustivo era previsible. Y que saldrían algunos sapos también, aunque no sean muchos, dada su inexperiencia y mondo currículum. Apenas habían tomado posesión de sus cargos los nuevos concejales de Madrid y dos de ellos entran en quirófano mediático por excesos verbales graves a través de twitter, cometidos en tiempos pasados, cuando solo eran activistas políticos sin responsabilidades públicas de primer nivel. El primero ya ha dimitido de sus responsabilidades municipales en Cultura y Deporte, un escaparate demasiado expuesto para alguien sometido a controversia grave. Ha dimitido del cargo aunque retiene el acta de concejal con la pretensión de mantenerse en zona más discreta. No lo va a tener fácil, en cuando aparezca le recordarán su pecado.

Nada más conocerse los viejos mensajes cortos, teñidos de humor negro, pero macabro, el futuro de Guillermo Zapata quedó seria y definitivamente comprometido. Y así lo ha entendido el propio Zapata y la alcaldesa Carmena que tras la entrevista en La Sexta con Ana Pastor tuvo claro que el incendio Zapata obligaba a tomar decisiones.
Manuela Carmena no estaba por la labor de aceptar la primera presión de la opinión pública contra cualquiera de los miembros de su equipo, calibró si las disculpas inmediatas eran suficiente, y finalmente ha optado por el camino de las responsabilidades con coste. Al tiempo trata de preservar al segundo concejal, Soto, que también ha quedado atrapado en el examen por mensajes inaceptables. En este caso Carmena ha construido el argumento del arrepentido y la táctica de dejar pasar las horas y esperar que escampe.

Los demás partidos, con el viejo lema de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, no han dado tregua a la alcaldesa; incluso Mariano Rajoy ha señalado al líder del PSOE, Pedro Sánchez, como responsable de los excesos de Zapata. ¿Habrá perdido el juicio Rajoy? Con ese mismo baremo sus responsabilidades son infinitas, van desde sus tesoreros (con el dichoso SMS a Bárcenas que tanto ha mancha al presidente) a toda la lista de dirigentes populares afectados por procesos judiciales por comportamientos inaceptables.

Manuela Carmena ha reaccionado en horas, puede dar lecciones a sus adversarios de los partidos tradicionales, que suelen encubrir de forma estúpida y sistemática a todos sus colegas en cuanto son denunciados por abusos o comportamientos irregulares. Son ya cientos de casos, de clavos que los medios incorporan a la agenda informativa (eso que Rajoy llama martillear) porque ese es su trabajo.

Manuela Carmena ha aprendido en sus primeras horas de alcaldesa que las entrevistas no son amables, que lo de ir en Madrid y a pie está bien para los primeros días, cuando abundan los abrazos, que los problemas acechan y que gobernar supone tragarse un sapo cada mañana, propio o de otros. Y solo estamos empezando.