Rajoy achaca su fracaso a las televisiones

Lo mejor del discurso de Rajoy en la reunión del Círculo de Economía en Sitges es que el de Pedro Sánchez fue peor; los dos irrelevantes y decepcionantes. Dos políticos (lo de líderes mejor dejarlo) adornados hoy por el fracaso, aunque no quieren reconocerlo, quizá, no lo saben, lo que sería peor. Los electores les dieron la espalda el 24M, aunque cosecharon casi el 50% de los votos; no tanto por el entusiasmo que despiertan los nuevos candidatos y partidos cuanto por la fatiga que producen los viejos discursos y argumentarios, incluidos los de Sánchez que carecen de fuste, tal y como acreditó en Sitges.

Manuela Carmena y Ada Colau son las dos estrellas emergentes del panorama político, las ganadoras de las últimas elecciones, aunque su futuro está plagado de incertidumbres. Pero de momento son la referencia, tanto que el mayor adulador del reino, Juan Miguel Villar Mir, se ha apresurado a rectificar un comentario improvisado sobre los comunistas que vienen, con un elogio desatado de la ex magistrada Manuela Carmena. Nada nuevo.

Rajoy reiteró en Sitges el argumentario de los últimos meses, la recuperación de la economía, el crecimiento de los últimos trimestres, sin espacio a las debilidades, más allá de cualquier cambio político que rectifique la política económica. A la hora de las explicaciones del fracaso electoral Rajoy señaló que la corrupción “ha hecho daño”, sobre todo por “el martilleo continuado de las televisiones”. Luego criticó el apoyo de la Sexta a Pablo Iglesias.

Una de las mayores frustraciones de Aznar fue la derrota electoral de 1993, le sorprendió y decidió achacarla a la SER, a Gabilondo. Por eso tres años más tardes se negó a pisar la emisora y se jactó de haber ganado sin la Ser y contra la SER. Era una explicación estúpida y atormentada. La influencia de los medios en las decisiones electorales está demostrado que es muy limitada, a los que más influyen es a los propios candidatos que suelen sugestionarse por titulares e imágenes.

Un dato menor pero relevante lo proporciona el voto de los residentes en el extranjero para Madrid en las últimas elecciones. Son electores que no suelen ver la Sexta, 10.000 votos que se repartieron un 30% a Podemos, 26% al PP, 19% PSOE, 14% Ciudadanos, 5% IU, 2% para UPyD y algo menos para VOX. Excusarse con las televisiones sueñe ser excusa de perdedores que no quieren entender la realidad.

En realidad el actual gobierno de Rajoy y su propia persona y entorno gozan (o mejor padecen) de la cobertura de los medios más amable de la democracia, más aun que González en sus mejores tiempos. Incluso comparado con otros líderes europeos Rajoy saca ventaja en cuanto a baja intensidad en la crítica. Pero como bien sostienen los expertos en adulación nunca es suficiente, el adulado siempre quiere más. En la Moncloa se sienten insuficientemente correspondidos por los medios (los editores) a los que pretenden haber favorecido y atendido en sus demandas, sin percibir que el argumento es bastante inmoral.

El nuevo director de El Mundo, que como señala en su primer artículo viene de Pekín, Kabul y Ulan Bator, dice que viene a hacer periodismo. Debe ser que los que estaban por aquí no lo han hecho. Salva la cara a sus antecesores, sin argumentarlo. Dice que los demás se durmieron en la garita del sistema, que las hemerotecas no acreditan buen periodismo. Rajoy puede estar de acuerdo, como los periodistas están dormidos no entienden sus aciertos, sus logros, sus sacrificios por los españoles. Será eso.