Pactos por la fuerza de la aritmética

En política la aritmética cuenta, incluso puede llegar a ser imbatible. Y tras estas elecciones la aritmética va a contar mucho; una aritmética inestable porque pueden cambiar las composiciones a medida que avancen las legislaturas. José Juan Toharia (Metroscopia) señalaba ayer que el 70% de los encuestados prefieren la inestabilidad de los pactos entre partidos y no la hegemonía de las mayorías absolutas. Y un porcentaje equivalente sostiene que los pactos deben ser abiertos, múltiples, según plaza y circunstancias, con geometría variable.

La aritmética en el Ayuntamiento de Madrid conduce al pacto entre el universo de Podemos y los socialistas, Carmona a las órdenes de Carmena, aunque luego cada cual tendrá vida propia. Y la misma aritmética (unos millares de votos) conduce a que Ciudadanos pacte con el PP de Cifuentes parea lo mismo.

La aritmética hizo que la abstención de Ciudadanos no otorgara el Gobierno andaluz a Susana Díaz y que un voto favorable pareciera un precio demasiado arriesgado antes de las elecciones del domingo. Ahora puede ser posible.

La aritmética forzó una alianza improbable para levantar el tripartito catalán (PSC-ERC-ICV) frente a convergencia y la que hubiera sido una alianza histórica: la socioconvergencia. Fue una experiencia fallido que ha traído muchos problemas, pero la aritmética hizo el acuerdo inevitable hasta para Maragall, que no estaba en eso.

A partir de mañana vamos a asistir a un baile de pactos locales y regionales de geometría muy variable; predominantemente serán PSOE y Podemos los compañeros de baile más frecuentes, por incómodo que resulte para muchos. Pero también veremos pactos entre socialistas y Ciudadanos, sin descartan alguna variante extravagante por mor de la dichosa aritmética. Lo que se nota es falta de práctica en cuanto a estrategias de negociación efectiva, llevan mucho tiempos sin practicar y ahora se notará el óxido.

El relato que está escribiendo el PP sobre lo ocurrido el domingo con la tesis de que han ganado y debe gobernar la lista más votada tiene un recorrido muy corto. Lo que cuenta es el número de votos, propios o asociados, en cada concejo y en cada Parlamento.

La negociación de las cúpulas será inevitable pero sin mucho recorrido más allá de lo indicativo. En cada plaza, conforme al reparto logrado de escaños, se articularán mayorías en unos casos para un gobierno conjunto que será pródigo en cuitas. O para un gobierno del más votado con apoyo de otro u otros para cada necesidad, lo cual no supondrá menos cuitas.

Pactos que pueden ser poco o muy estables en función del desempeño y de las habilidades de quienes lo compongan. Pactos que pueden reformular o recomponer con cambio de interlocutores a medida que avance la legislatura. En resumen tiempos nuevos, emocionantes, pero también inquietantes. Desde fuera empiezan a mirar con interés el caso español.