Cinco bancos degradados por Fitch

Las agencias de rating (pocas y norteamericanas) no tienen buena prensa por merecidas razones. No olieron la crisis y contribuyeron poderosamente a la misma por su tendencia procíclica y acrítica, incompatible con la naturaleza de su trabajo. Han merecido algunas multas benévolas y han salido bien libradas del desastre para seguir en lo mismo, valorar a los demás afectando a su capacidad de financiación. Se puede criticar a estas agencias, desconfiar de su trabajo, pero es lo que hay y lo que cuenta; de manera que sus opiniones tienen con secuencias. Cuando empeoran la nota, la financiación se encarece y para acceder a los mercados mayoristas de capitales hay que llevar nota suficiente.

Esta semana una de las agencia, Fitch, ha degradado a un buen número de bancos europeos (no a los británicos), entre ellos cinco españoles: Bankia, Popular, Liberbank y Cajamar. Les ha dejado al borde del bono basura, con advertencia a sus acreedores. La explicación es aparentemente benévola, no degradan por deterioro del balance sino porque las garantías externas (un rescate) son más complicadas con la nueva regulación europea. Los rescates tienen ahora mayores exigencias y pasan por el sacrificio de accionistas, de algunos de los acreedores y de los gestores.

Además de esa explicación oficial, creíble pero no suficiente, lo que la degradación apunta es que el saneamiento del sistema financiero español (y de otros europeos) está lejos de su conclusión, que queda mucho por hacer tanto en provisiones, como en ajustes de costes. Los apoyos de liquidez sin apenas coste han sostenido el sistema bancario europeo desde 2010, además han alimentado las cuentas de resultados de forma no recurrente, pero no son para siempre, de manera que superar la crisis pasa por el fin de los apoyos y un período razonable de normalización.

La actual situación de tipos muy bajos es insólita y complica las cuentas de los bancos que tienen que operar con márgenes muy estrechos que se esfuman en cuanto aparece la morosidad. Y, en su día, la subida de tipos indicará normalidad, pero también aumento inmediato de la morosidad embalsada en tanto llegan tiempos mejores. El riesgo de que en estos momentos se está alimentando una nueva burbuja de activos (incluidas las cotizaciones de los bancos) es elevado y eso conspira también contra los bancos que, además pasan por una fase crítica en cuanto a reputación.

La degradación de cinco bancos españoles de los considerados medianos o no sistémicos es una mala noticia para la recuperación, una piedra en el camino y un toque de atención; queda mucha tela por cortar para volver a la estabilidad y el crecimiento sostenido.

PD. Los últimos datos de comercio exterior son alentadores, indican un cambio histórico en la tendencia secular al déficit comercial que siempre ha lastrado el crecimiento. Esta vez las empresas exportan de verdad, con un motor destacado en el sector del automóvil tanto coches acabados como componente intermedios.