CGPJ: Más que puerta giratoria es un butrón

Leo en Expansión (pag.38) que un vocal del Consejo General del Poder Judicial, Vicente Guilarte, se incorpora al consejo de un despacho de abogados. Es el segundo vocal, ambos de dedicación a media jornada, que durante un rato gobiernan a los jueces y otro rato del día trabajan para despachos que tiene que ver con jueces. Dicen que todo es legal, compatible, explicable, normal... pero parece raro. No es una de esas puertas giratorias tan de moda y, muchas veces injustamente criticadas, más bien un butrón en el sistema. El riesgo de conflictos de intereses para ambos abogados en ejercicio, uno en Bilbao y otro en Valladolid, es alto, incluso con aparición de esos conflictos a posteriori, cuando no tienen arreglo y el escándalo está servido.

Es obvio que para el currículum formar parte de alguna de las instituciones del Estado va bien; incluso aunque solo sea por afán de servicio al Estado y a la ciudadanía, un noble sentimiento. Pero no se trata de obligación o deber. El Consejo ha pasado por múltiples vicisitudes (desde delincuentes como Pascual Estevill hasta casos más recientes de escandalera), por eso convendría extremar las precauciones y apartar tentaciones. Quizá el Consejo es demasiado numeroso (20 vocales y un presidente) y al dotarle de dos ritmos de dedicación (exclusiva y parcial) con distinta remuneración, hace que los de parcial tengan derecho y deber de ganarse la vida con otra actividad. Pero es un lío, especialmente en una etapa de tanta sensibilidad ciudadana sobre la gestión pública y las situaciones confusas o equívocas.

Que los vocales del CGPJ tengan otras actividades puede ser legítimo, incluso razonable, pero también puede ser peligroso, fuente de conflictos imprevisibles. Si el gobierno de los jueces volviera al ministerio de Justicia, ¿alguno de los altos cargos que tomaran decisiones podría estar vinculado simultáneamente a un despacho de abogados o a trabajar para intereses de parte? No es probable. De manera que por lo mismo, que con un sistema en principio más garantista, con un Consejo presidido por principios de independencia, no caben compatibilidades arriesgadas.

El CGPJ tiene una trayectoria con demasiados tropiezos, que aconsejan extremar la prudencia y la ejemplaridad. Su actual presidente lo intenta, pero con estos hechos no avanzan, más bien todo lo contrario. El bufete que ha fichado al letrado Guillarte se siente muy satisfecho porque va a mejorar su calidad. Quizá en vez de añadir bien pudiera ocurrir que tienen que restar para evitar que parezca lo que no pretenden. No es una puerta giratoria, parece un butrón de fin de semana.