Un híbrido para una RTVE incapaz

Ernesto Saenz de Buruaga

La televisión pública española tiene encomendado un programa de debate político en prime time que compita con los de La Sexta y Tele5 de la noche del sábado, que han conseguido crear foros centrales para establecer la agenda del debate político, para proporcionar espacio amplio a los líderes de los partidos. Durante la anterior legislatura los debates “59 segundos” o “Tengo una pregunta para usted” ideados para la televisión pública por productoras privadas cumplieron esa misión. Ahora la televisión pública ha abandonado ese espacio de referencia y ha perdido el liderazgo cuantitativo y cualitativo de la información; ya no es el canal de referencia ante informaciones extraordinarias como la coronación del Rey, las últimas elecciones andaluzas y el accidente aéreo de los Alpes.

Para recuperar posición y dar oportunidad a los líderes políticos RTVE encomendó a una productora privada un espacio de debate dirigido por un profesional conocido: Ernesto Sáenz de Buruaga. Todo estaba preparado, con presupuestos y plazos, cuando tropezaron con el consejo de administración que consideró que ese contrato excedía el marco legal, según el cual los espacios informativos de TVE son competencia exclusiva de la casa sin encargos externos.

Los servicios jurídicos de la casa han ideado la estratagema de plantear el nuevo debate como un espacio que trasciende lo informativo, que pertenece al área de programas que dispone de un marco más amplio para la contratación externa. Y al servicio de ese designio utilizan un presunto género de nuevo cuño: lo “híbrido” que no es ni informativo, ni programa, ambas cosas a la vez. El diccionario define lo híbrido como el producto de elementos de distinta naturaleza. De manera que el debate de marras no es ni información ni programa, es hibrido, y por ello su producción no está limitada a los recursos y medios de la casa. Con lo fácil que es entender lo que es información (búsqueda de la verdad) y entretenimiento. Hay dos clases de servicios jurídicos, los que respetan y hacen honor a las normas y los que las manipulan; el invento del nuevo género híbrido pertenece al segundo género.
Más llamativo es el argumento de que la casa, RTVE, carece de los recursos y los medios para abordar un programa semejante. Aten esa mosca por el rabo; mil millones de euros (un 50% más que cada una de las cadenas privadas que superan con creces la audiencia y horas de emisión a la pública estatal) son insuficientes para abordar un programa semejante.

Quede constancia de la perplejidad, sin llegar más lejos. Quizá se trata de una estrategia para ir hundiendo paso a paso la televisión pública por irrelevante. Que el talento de la actual dirección llegue para inventar el “híbrido” y advertir que carecen de recursos para hacer un programa de debate es como para que alguien haga algunas preguntas. Contraten a Ernesto Sáenz de Buruaga si es su hombre y utilicen los recursos de la casa, ¿tan complicado es?

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