Ganadores y perdedores (provisionales) en Andalucía

Una vez más las primeras dos horas de análisis electoral en radios y televisiones fueron innecesarias, infundadas por utilizar una base de datos (las encuestas a pie de urna) que se aleja bastante de la realidad al asignar mal los últimos escaños de cada circunscripción. Hasta que estuvieron contabilizados el 80% de los votos no se consolidaron los resultados finales; a partir de ese altísimo corte los socialistas perdieron un escaño a favor de Izquierda Unida que con cinco diputados podrá mantener grupo parlamentario propio con su nombre. También Ciudadanos obtuvo su novena escaño a costa del PSOE con el corte del 80%.

Los andaluces han votado con suficiencia, participó algo más de los dos tercios del censo, para dar una vuelta al tablero electoral con trasvases de votos que merecen un estudio detallado cuando se dispongan de los datos desagregados. El tablero ha cambiado aunque algunos dirán que no tanto, que el PSOE ratifica su hegemonía electoral, aunque sea con el peor resultado de su historia (cien mil votos menos que el año 2012 y 750.000 menos que el 2008 y 2004), pero recupera el liderazgo de la cámara con 47 escaños, los mismos que el 2012, que parecían inalcanzables, y un 35% de los votos (cuatro puntos menos que el 2012 y 15 menos que el 2008 y 2004). Ninguna encuesta les otorgaba más de 45 escaños, incluso alguna apuntó a 40, que abrían la hipótesis de la imposibilidad de gobernar y de unas nuevas elecciones para antes del verano.

Susana Díaz ha conseguido ganar unas elecciones como cabeza de fila, un trofeo que faltaba en su currículum, y tiene fundadas expectativas de poder gobernar incluso en solitario, con alianzas coyunturales para sacar adelante los Presupuestos y las leyes más sobresalientes. Para Susana Díaz se abre un período de prueba de su capacidad de gobernar, de entenderse con los demás grupos para sumar voluntades con una aritmética variable.

Con los socialistas los otros dos partidos ganadores son los nuevos: Podemos y Ciudadanos, que han captado votos en todos los caladeros, en los otros partidos y en la abstención. Podemos obtiene el peor resultado de los apuntados en las encuestas, 15% y 15 escaños (el CIS les atribuyó el 20% y 20 escaños), pero confirma que son en estos momentos, al menos la tercera fuerza parlamentaria con un libro abierto en el que pueden escribir muy distintos relatos. En cualquier caso confirman su sorpaso sobre IU, pero quedan muy lejos del viejo socialismo andaluz. La aspiración de Podemos es desbordar al PSOE, pero les queda muy lejos en Andalucía.

Ciudadanos (en catalán y en castellano) confirma el meteórico ascenso detectado por las encuestas a lo largo de 2015, tres meses para saltar de menos del 3% a más del 9%. El PP confirma que uno de sus adversarios más peligrosos es Ciudadanos, con un curioso sesgo a la UCD que envía al PP a su vieja casa, a la Alianza Popular de Fraga. Ciudadanos tiene ahora una dura prueba con el cortejo al que les someterán los socialistas, que será una de las novedades más interesantes de la legislatura.

Izquierda Unida se ha quedado a la mitad, del 11% y doce escaños al 7% y cinco escaños, pero ha salvado los muebles y tendrá que plantearse si quiere mantener su personalidad con unas siglas renovadas o si sucumbe a la OPA lanzada por Podemos, como nuevo paraguas de la izquierda a la izquierda del socialismo. IU es perdedora aunque su candidato andaluz ha ganado notoriedad y valoración como para frenar la estrategia de Alberto Garzón, el malagueño llamado a conducir Izquierda Unida hacia otra alianza de la izquierda controlada por Podemos.

El perdedor más rotundo es el Partido Popular y su presidente nacional, Mariano Rajoy que ha sido el que ha dirigido la campaña y la estrategia, el que eligió al candidato y el que ha perdido más de medio millón de votantes. TVE mantuvo durante su programa especial elecciones la imagen del bipartidismo (PP-PSOE) con desdén a las otras tres formaciones que han captado un tercio de los votos. Con el mensaje bipartidista el PP trata de disimilar su fracaso que supone un severo aviso de lo que les puede ocurrir en las citas electorales del año.

Otro perdedor es UPyD que no aparece en el mapa andaluz y pierde casi la mitad de los votos del 2012. La señal es inequívoca y hay razones para pensar que la cuesta abajo es irreversible, que el partido fundado y presidido por Rosa Díez afronta su liquidación ordenada o por desbandada.