Las cavilaciones de Rajoy, entre la nada y el todo

Curioso personaje Mariano Rajoy, dice lo mismo y lo contrario y se queda tan ancho, el sorprendido siempre es el interlocutor. La entrevista con Herrera esta mañana es para enmarcar. ¿Qué piensa de los posibles pactos postelectorales?, pues que “no contemplo nada, pero contemplo todo”. Aten esa mosca por el rabo. Pudo haber dicho, es prematuro, hay que esperar a tener contados los votos y los escaños... pero optó por un camino más ambiguo, nada y todo.

Con respecto a los imputados tampoco fue demasiado preciso: sostiene Rajoy que hay imputados e imputados; todo un descubrimiento. Y que habrá que contemplar caso a caso. A su favor queda que el vicealcalde de Valencia, un imputado que no quiere aceptar que lo está, presentó su dimisión unas pocas horas después, con muchos aspavientos y con el manifiesto cariño de la alcaldesa Rita Barberá, que recurrió al mismo modelo que Esperanza Aguirre para animar a su segundo tras su fulminante descalificación como candidato.

Rajoy se deshizo en elogios a Maria Dolores de Cospedal (“competente y fiable”) para justificar su doble tarea presidir una Comunidad y ejercer la secretaría general del PP, al mismo tiempo que señalaba que ni Aguirre ni Cifuentes acumularán el cargo de presidir el PP madrileño si alcanzan la alcaldía o la Presidencia de la Comunidad. Distinto rasero porque cada cual es cada cual y su circunstancia y quien determina esas circunstancias es el señor Rajoy.

Ni Fraga, ni Aznar, personajes de acreditado carácter, lograron tanto poder efectivo en el Partido Popular (antes Alianza Popular) como Mariano Rajoy, al que algunos atribuyen carácter flemático y pusilánime, aunque los hechos acreditan que administra el poder con un poderoso sentido de la propiedad (solo cede algo) y despide con una eficacia que para sí querían los reestructuradores más avanzados.

Rajoy sabe (como todo el mundo) que se enfrenta en pocos meses (lo que queda de año) a un retroceso espectacular de las posiciones de poder que hoy mantiene el PP con seria amenaza a su control del gobierno nacional, que es la pieza mayor. Pero eso no le ha llevado a rectificar su estrategia política y sus posiciones. Su apuesta es la recuperación económica y del empleo, pretende aparentar ser el mago de la recuperación sin que factores externos como el petróleo o el BCE tengan responsabilidad en el proceso.

La única persona que se resiste a los dictados de Rajoy es Esperanza Aguirre, el verso libre del PP, pero el juego entre ambos forma parte de su propia magia, de la audacia de la lideresa y de la indiferencia del de Pontevedra; dos vidas muy distintas por sus orígenes y circunstancias que hasta ahora han dado color a la peripecia de los populares, pero que tendrá una nueva lidia a final de año cuando las urnas hayan decidido la condición de ganador o perdedor en sus respectivas pruebas. No creen necesitarse, más bien se estorban, aunque admiten que pueden ser coyunturales interesados en no salir perjudicados. Audacia frente a astucia.