Tarjeta roja a las finanzas andorranas

Con la autoridad de la Patriot Act (respuesta al 11S) el Tesoro de los Estados Unidos ha colocado a la banca andorrana (segundo negocio de tan singular república) en alerta roja y en alto riesgo: señalados y condenados. Las autoridades andorranas intervinieron su tercer banco, la Privada de Andorra de la familia Cierco (20% del sector) en un cerrar y abrir de ojos, y pocos días después han decidido liquidar la entidad ante la ausencia de candidatos para hacerse cargo del infectado. En paralelo las autoridades españolas intervienen el banco Madrid, filial de la banca andorrana, y remiten a la fiscalía documentación por si existe criminalidad.

La omertá andorrana, cuestionada con el caso Pujol, que fue inducido por filtraciones de empleados decepcionados, ha estallado en mil pedazos una vez que desde Washington el Tesoro ha señalado al banco como colaborador del crimen organizado y del blanqueo de capitales protagonizado por rusos, chinos y venezolanos. El origen de las actuaciones policiales está en España. Desde hace un año la fiscalía y la policía investiga la trama de Gao Ping y del ruso Andrei Petrov. El Banco de España tiene documentadas operaciones que implican cuentas sospechosas que españoles vinculados a la política y los negocios. Pero ha sido el Tesoro norteamericano el que ha dado la orden de salida para proceder a desmontar y sancionar los tinglados.

Tanto el gobierno anterior (Zapatero) como el actual han sido tontos útiles (caben otras posibilidades) de los manejos de la Banca Privada de Andorra y de la expansión de su actividad con esa ventaja de la opacidad pirenaica. La negligencia oficial frente a los conocidos usos de los bancos andorranos, manifiestamente desproporcionados por tamaño (40.000 millones de activos (más la gestión de otros fondos de difícil cálculo a través de sociedades pantalla) en un país de 70.000 residentes y un PIB de 3.000 millones de euros. Un viejo país (casi mil años con las mismas fronteras) que vive del turismo y de las finanzas discretas y sospechosas.

Desde hace unos pocos años el señalamiento de los paraísos fiscales como territorio hostil (efecto del 11S y del crecimiento financiero del crimen organizado internacional) ha forzado avances en la cooperación fiscal; un proceso lento, calculado, que permite introducir cambios y complejidad en los circuitos financieros negros y grises. En este caso el entramado financiero de los dirigentes de Petróleos de Venezuela (chavismo) puede haber actuado como efecto mariposa para activar a las autoridades norteamericanas a señalar a la banca andorrana y sus filiales panameña y española.

Y por otro efecto “simpatía” o “contagio” los discretos clientes españoles (muchos catalanes) de los bancos andorranos andan ahora con el alma en vilo ante una decidida y sincera colaboración entre los bancos de la vieja ciudad pirenaica y la Agencia Tributaria española.

Rajoy recibió recientemente en la Moncloa al primer Ministro andorrano y le devolvió visita pocos días después para dejar claro que las buenas relaciones debían acreditarse con cooperación fiscal. Algo que ahora se refuerza y ratifica con el apuntamiento del Tesoro y la intervención de la Banca Privada de Andorra que envía una señal a sus cuatro colegas y competidores. Tarjeta roja a uno de los refugios fiscales tradicionales del dinero negro español. Los ricos evasores también padecen inclemencias e inquietudes.