Podemos va a la fusión por absorción de IU

Con el poder que otorgan las encuestas la gente de Podemos está en condiciones de plantear una fusión por absorción, pura y dura, sobre Izquierda Unida, que tiene pocas opciones alternativas que no sean convertirse en coalición inestable y residual. Si el PSOE ocupó todo el espacio del Partido Comunista a principios de los ochenta forzando al viejo partido de Carrillo a un renacimiento como Izquierda Unida, con tinte ecologistas y radical, Podemos aspira a una fusión por absorción, pura y dura, o al desbordamiento de IU que puede quedar reducida a algo residual y en quiebra. Una fusión demandada por las nuevas generaciones de IU que ven poco futuro a las siglas que no pase por la nueva fórmula de Podemos.

Y al fondo queda la vieja idea del “sorpaso”, el adelantamiento al PSOE y la hegemonía de una izquierda muy amplia, desde las facciones comunistas más clásicas (y las más modernas y reivindicativas en la calle) al espacio desengañado de la socialdemocracia que considera que los suyos merecen un escarmiento.

Pedro Sánchez percibe el peligro y despliega una estrategia de despegue de socialismo del Zapatero renacido a la ortodoxia en mayo del 2010. Sánchez busca el perdón de los pecados del ajuste del 2010, por eso no votó a favor de Juncker en el Parlamento Europeo y por eso propone una rectificación del nuevo artículo 135 de la Constitución, el que establece que las deudas se pagan y que el déficit no puede ser crónico. Zapatero no fue capaz de explicar estas decisiones, que asumió, incluso con anticipación, para evitar males mayores, pero que han pasado factura electoral a su partido, sobre todo por su incapacidad para explicar y convencer.

Sánchez busca recuperar voto por la izquierda, el que le disputa Podemos, recuperar desencantados; y también confía en que el PP y Rajoy, con sus pertinaces errores, le ayuden a captar el voto del centro, el de gobernar sin demasiadas emociones y sobresaltos.

Algunos pretenden que el debate es entre la vieja y la nueva política, una referencia muy orteguiana que, probablemente, no se corresponde con la realidad, todas las políticas tiene en común la conquista del poder, del cielo, aunque no coincidan las intenciones, ni los objetivos.

IU ya está trufada de nuevas gentes que emiten en la onda de Podemos, para desesperación de los clásicos que perciben, una vez más que cuando la coyuntura podía favorecerles hay alguien que se interpone en el camino al poder. Los de Podemos estaban en IU o podían haber intentado aterrizar en esa coalición, pero han tenido una visión más clara construyendo su propia plataforma, ligera de costes, cargas y compromisos y solo si, se tercia, materializar una fusión por absorción sin pagar otro precio que dejar espacio en las listas a cuantos sean capaces de merecerlo.

Todas las fusiones, salgan bien o mal, triunfen o fracasen, encierran lecciones y merecen estudio. La de Podemos empieza a dibujarse; la aparentemente paritaria que pretendieron UPyD y Ciudadanos tenía poca viabilidad, lo paritario no funciona, en las fusiones tiene que quedar muy claro, desde primera hora, quien manda. Otra cuestión es que los nuevos desborden al PSOE y se conviertan en la fuerza dominante de la izquierda en España. Todo es tan interesante como incierto e inquietante.