Fran Nicolás y Podemos, coincidencias coyunturales

Algo une al notorio Francisco Nicolás, el personaje del momento, con Podemos, el asombroso nuevo partido político que ni es de izquierdas ni es de derechas. Ambos proporcionan a las televisiones un 20% de audiencia que es como un regalo del cielo. Un 20% a bajo precio, sin necesidad de pagar derechos astronómicos a los del fútbol o a los mayoristas del cine norteamericano.

Tele5, siempre atenta al share como razón vital por encima de cualquier otra, se encontró el sábado noche con los dos grandes protagonistas de la actualidad: el tal Nicolás y los de Podemos que, aunque vacilantes, aceptaron presentarse en el plató en bloque, los cinco que mandan. Tele 5 ponderó sus poderes y eligió a Nicolás por razones de oportunidad y optó por relegar a los otros, por cuanto cada día que son más dependientes de la pantalla de masas. En resumen que les dieron un portazo para que vayan entendiendo que la vida en la pantalla es dura e incierta.

Los poderes también son líquidos, cada día tiene su afán y sus estrellas, que pueden ser fugaces. A los de Tele 5 les salió muy bien la apuesta, el tal Nicolás les aportó más del 20%, para un programa que necesitaba ese espaldarazo, además a bajo coste. Los de Podemos, que cabalgan en la cabeza de las encuestas, aunque estas también pueden estar sometidas al principio líquido, van a seguir necesitando y dependiendo de las televisiones como nunca imaginaron y cada día con una pendiente más pronunciada y costosa, porque les van a exigir concretar, las van a escrutar hasta los dobladillos y les van a cuestionar tanto o más que a los demás.

Una vieja ley de la notoriedad dice que quien de los medios vive y progresa, por los medios desfallece y fracasa; el aliento de las cámaras puede jugar el papel de la mantis religiosa, que abraza a sus presas hasta devorarlas.

A los de Podemos empiezan a tomarles en serio en todas las plazas y sus propuestas se tratan como si fueran en serio. Incluso columnistas influyentes del Financial Times sostienen que la moratoria de la deuda, incluso esas quitas que propone Podemos, pueden tener sentido e incluso resultar inevitables. Son los mismos columnistas que apostaron por la ruptura del euro por una crisis severa de la deuda soberana. Por si acaso el presidente del Bundesbank, de visita por Madrid y el exconsejero español del BCE, González Páramo, advirtieron ayer que las deudas se pagan, entre otras razones porque en caso contrario los acreedores dejan de serlo y eso tiene consecuencias previsibles y algunas no previstas y poco recomendables.

La notoriedad del tal Nicolás es como para hacérselo ver, una parábola del nivel moral del país. El personaje ha conseguido en pocas horas movilizar, inquietar y forzar comunicados de la mitad de las instituciones del Estado, de las más importantes, incluida la casa de los espías (¿la inteligencia?) que cada día se parece más a esa CIA retratada en “Legado de cenizas” que no daba una en el clavo en sus análisis y actuaciones.

España anda bastante mal de espías-inteligentes. Dicen que son los que más influyen en la Moncloa con esas evaluaciones periódicas de la situación y de los riesgos que no deben ser muy finas. Desde luego que el tal Nicolás les ha puesto en la picota como en su día hizo Perote, aunque éste tenía más experiencia y capacidad destructiva.

Si el tal Nicolás y Podemos proporcionan un 20% de cuota de pantalla en horario estelar, las comparecencias de Rajoy, de sus ministros, y de cualquiera de los líderes políticos o responsables de las instituciones del Estado no logran pasar del 10%. Algo debe querer decir, algo falla, y no parece que los afectados se sientan aludidos. Van a ser los votos los que les devuelvan a una realidad nueva y líquida.