El Estado débil, las verdades del general

El general jefe del Ejército de Tierra, Jaime Domínguez Buj sostiene una evidencia, las intenciones centrífugas surgen cuando los estados son débiles. No es una opinión, es un dato. El general respondió a preguntas que no buscó y aunque al ejército le llaman “el gran mudo” los generales también son personas y no eunucos sin lengua. Lo que ha dicho el general es obvio y la molestia que expresan portavoces socialistas indica que están en la luna. Palabras “profundamente inadecuadas”, dicen los socialistas, pero lo cierto es que este Estado, y el Gobierno que lo encabeza, es débil, cada día más. En Burgos, por ejemplo, el delegado del Gobierno ordena a las fuerzas de seguridad que no intervengan cuando dos docenas de violentos queman bienes públicos y destrozan escaparates, delante de las narices de la policía que acompaña el desorden. Eso es propio de estados muy débiles, decadentes.

Churchill advirtió a Chamberlain que su estrategia de apaciguamiento con Hitler conducía a la guerra sin honor, por evitar la guerra no se podía hipotecar el honor. Por evitar nuevos males no se puede abatir el Estado de Derecho, porque no se evitan y además se burlan las leyes. Los violentos de Burgos volverán a destruir porque es gratis, incluso divertido para ellos.

Los generales están mejor callados, pero cuando lo que dicen es obvio conviene meditar y actuar en consecuencia. Éste es un estado débil, cada día más; el Gobierno tiene mayoría absoluta en las cámaras y ha ocupado con leales (poco competentes en muchos casos) el Estado y la Administración, pero pierde autoridad a chorros; no es de ahora, viene ocurriendo desde hace tiempo, desde que la ley pasó a ser instrumental, táctica.

Como el Estado es débil los fiscales del Tribunal Superior de Cataluña (no confundir con todos los fiscales catalanes) ceden al oportunismo y la cobardía, argumentan que la querella por desobediencia contra el Gobierno de la Generalitat quizá no sea admitida por el Tribunal Superior. ¡Vaya argumento! Fiscales talluditos, experimentados, saben que huyen de sus deberes y buscan la excusa de actuar por orden de la superioridad. Estos también van a perderán el honor y la autoestima, si son gente decente.

El Gobierno ha fracasado frente al desafío catalán de Artur Mas y lo que viene detrás, se ha equivocado en el diagnóstico, en el pronóstico y en la estrategia. Y lo que es más grave, no hay propósito de enmienda, ni atrición ni contrición. Algunos pretenden que hay que relevar a Rajoy, que la vicepresidenta vicetodo sería capaz de reconducir la situación. No parece una hipótesis viable, antes de ceder los trastos Rajoy fulminará a su segunda, que es corresponsable de todas las estrategias y debilidades. La economía no va bien, el empleo va mal (lean el artículo de Carmen Alcaide en El País Negocios del pasado domingo (*) que resume con datos objetivos la catástrofe y el PP camina aceleradamente hacia la tercera plaza en las elecciones, que puede condenarles a la desaparición como la democracia cristiana en Italia.

Reconocer la debilidad de este Gobierno y, consecuentemente, del Estado debe ser el punto de partida para la recuperación, que es posible aunque está cada día más cerca del punto de no retorno. El general Dominguez Buj tiene razón.

http://economia.elpais.com/economia/2014/11/14/actualidad/1415960876_224766.html