Las retribuciones al consejo de la vieja Bankia

El juez Andreu (Audiencia Nacional) tiene en sus manos el expediente de las retribuciones a los directivos de la vieja Bankia, la quebrada, y antes de proceder quiere escuchar a los primeros ejecutivos y recibir un informe del Banco de España. Las tarjetas negras de la vieja caja constituyen uno de los mayores escándalos financieros de los últimos tiempos y, de alguna manera, la gota que ha bosado los límites de la indignación ciudadana.

El juez tiene que armar bien el caso sin atender a la indignación ciudadana, con aplicación escrupulosa de las leyes. Además la agencia tributaria tiene que utilizar las facultades administrativas para exigir los impuestos burlados, con o sin dolo, con las sanciones correspondientes. No es casualidad que algunos de los afectados hayan procedido a realizar declaraciones complementarias para regularizar su situación fiscal de forma voluntaria, antes de que la agencia formalice la inspección formal que paraliza otras actuaciones hasta levantar las actas y liquidaciones que la inspección estime oportunas.

En muchos casos el pagador tendrá que ser la nueva Bankia, heredera de los activos y pasivos de la anterior. Lo cual lleva a la necesidad de que los nuevos gestores reclamen a los viejos administradores por posible administración desleal o incluso apropiación indebida. Acusaciones que también pueden interesar al fiscal y al propio juez instructor para armar el caso y proponer las acusaciones que abren la puerta al juicio oral.

Por razones de ejemplaridad y oportunidad sería bueno que la instrucción y el juicio discurran con diligencia, los hechos a verificar son fáciles y las posibles acusaciones sencillas. La rapidez en este caso sería buena para todos, incluidos los posibles acusados.

El informe sobre política de retribuciones del 2012 (antes de la intervención y el despido del consejo) era bastante preciso: “La retribución de los miembros del Consejo de Administración consiste en una cantidad periódica y dietas por asistencia a las reuniones del Consejo de Administración y de sus comisiones, sin perjuicio del reembolso de los correspondientes gastos. La fijación de dicha cantidad, su distribución entre los distintos consejeros y la periodicidad de su percepción corresponde al Consejo de Administración. Adicionalmente, y de acuerdo con lo establecido tanto en el artículo 49 de los Estatutos Sociales como en el artículo 28 del Reglamento del Consejo de Administración de BANKIA, los consejeros no ejecutivos de BANKIA que perciban cualquier remuneración por su pertenencia a algún órgano de gobierno del accionista mayoritario de BANKIA o de las entidades de crédito accionistas del mismo2, o que mantengan una relación laboral, ya sea ésta ordinaria o de alta dirección, con cualquiera de las entidades señaladas, no tendrán derecho a percibir remuneración alguna como administradores de BANKIA, sin perjuicio del reembolso de los gastos correspondientes”.

Y para articular este modelo la comisión de retribuciones, formada por cuatro consejeros, debe proponer al consejo las cifras precisas de retribuciones. De manera que deben existir las actas y los acuerdos correspondientes tanto de la comisión de retribuciones como del consejo. Si no existieran o se hubieran incumplido la calificación penal es más simple. Y con esa literalidad resulta poco verisímil que el concepto de “reembolso de gastos” justifique las tarjetas “black o free” que tanto escandalizan.

Como es un asunto irritante convendría clarificar las decisiones, quién las tomó y como se formalizaron. El hecho de que algunos de los cargos se hicieran contra errores informáticos y cuenta que quebrantos es más que sospechoso, pero facilita la atribución de posibles delitos, las maniobras de encubrimiento, ocultación y fraude.

El caso es bastante elemental, convendría evitar que naufrague, como tantos otros, en el vértigo procesal y las maniobras distractivas que tanto dañan la justicia. ¿Qué ocurriría en otros países con sistemas judiciales efectivos?