IRPF muy popular

La Reforma Fiscal Rajoy/Montoro no va a marcar un hito en la historia tributaria española; pudo haber sido la Reforma de la Reforma de la democracia, la de 1977, pero se va a quedar en un recauchutado, un apaño de ordenador, bastante garbancero, para arañar apariencias y votos. El Informe de los expertos era mucho más ambicioso y realista, la propuesta del Gobierno es política, muy popular, pero con poco fondo. Incluso sus consecuencias pueden complicar la recaudación. La apuesta del ministro es que el crecimiento económico y el abatimiento de tipos (entre 1 y 7 puntos según tramos) ampliará las bases imponibles y la recaudación. Pero eso es tan probable como que el incremento de tipos del 2012 (Rajoy/Montoro) iba a aumentar la recaudación. No lo hizo, se recaudó lo mismo por las decisiones de los agentes económicos tienen consecuencias imprevistas y no buscadas.

La defensa de la propuesta que hizo ayer el equipo de Hacienda insiste en presentar la reforma como una rebaja de impuestos a las rentas más bajas, a los mileuristas y a los que no llegan a eso, a rentas anuales inferiores a 18.000€. Los últimos datos desagregados conocidos (rentas del 2010) revelan que casi el 60% de las declaraciones (19,2 millones)  reflejaban bases imponibles de hasta 18.000€, que en conjunto representaban el 25% de las bases imponibles declaradas y menos del 8% de la cuota efectiva, unos 6.000 millones de euros. Importante pero marginal.

El actual IRPF tiene un carácter progresivo que muchas veces se oculta pero que es evidente en cuanto se miran los números. El 3% de los declarantes, con bases imponibles superiores a 60.000€ que acumulan el 17% de las bases imponibles aportan el 30% de la cuota. Para estos contribuyentes la rebaja de tipos es relevante, entre dos y siete puntos con efectos recaudatorios que pueden superar las expectativas oficiales.

Cualquier reforma seria debe partir de una estrategia clara y decidida frente al fraude, que es uno de los agujeros negros del actual IRPF; una fraude que afecta a todos los tramos de renta, no solo a los más ricos. Y de eso el proyecto dice poco y el discurso oficial casi nada. Sin un discurso firme y ejemplar frente al fraude no será fácil lograr la credibilidad que necesita una operación de reforma fiscal seria.

Cabe pensar que el Gobierno tampoco aspira a pasar a la historia por una Reforma Fiscal para una generación o una década, más bien pretende arañar votos, animar a sus decepcionados y ganar las municipales y las generales del 2015. Desde el primer minuto quedó claro que el Informe de los expertos no servía ya que requiere decisiones con muchas explicaciones, con trabajo pedagógico, y eso no va con las estrategias políticas en curso que circulan por la apariencia y el regate corto.