Obama precisa la hegemonía

El presidente Obama es un intelectual, construye los mejores discursos; también es un realista en política, partidario de mediar, consensuar, convenir y de no meterse donde no se sabe cómo salir. No es un aislacionista pero tampoco un imperialista. No renuncia a la hegemonía norteamericana en el mundo, pero no a cualquier precio ni por encima de todo. Su mensaje es complejo, por eso encuentra más dificultades de ejecución que otros presidentes.

En un escenario como la Academia de West Point el presidente expuso los fundamentos de su política internacional y el papel de lo militar, del hard power en esa estrategia. Lo hizo cuando ha ordenado la retirada de Afganistán, cuando aspira a cumplir su compromiso de concluir las guerras en las que Estados Unidos estaban implicados cuando llegó a la presidencia. Obama no es un pacifista, cree en la guerra justa, lo ha razonado, pero no es de gatillo fácil a la hora de mandar tropas a deshacer entuertos. Ante los cadetes dijo:

“América siempre deberá liderar en la escena mundial. Si no lo hacemos nosotros, nadie más lo hará. Las fuerzas armadas son, y serán, la espina dorsal de este liderazgo… pero la acción militar de EE UU no puede ser el único, ni el principal, componente de nuestro liderazgo… liderar, sí, pero con otros aliados y sin sobrecargar con misiones a las fuerzas armadas; replegarse, también, pero sin perder influencia”.

La escuela realista, que puede ser transversal a demócratas y republicanos, atiende los intereses nacionales pero también asume valores de la democracia y los derechos humanos, incluso a golpe de misil, como hizo Clinton en los Balcanes ante la impotencia europea, sin mandato de Naciones Unidas, por humanitarismo.

Obama defiende el poder de la diplomacia, la estrategia de coaliciones. Sanciones y negociaciones para casos como Crimea o Irán y no el intervencionismo militar “irreflexivo que lleva a iniciar aventuras militares sin calcular las consecuencias.

Al fondo de esta estrategia hay un mensaje a los aliados, también vosotros tendréis que ocuparos de la seguridad, tendréis que asignar recursos y explicarlo a la opinión pública. Una reflexión que también apela al gobierno español y al gasto y la estrategia de defensa nacional. ¿Qué consecuencias tendría para España la retirada del ejército norteamericano de las bases en España? Algunos de los que claman para que se vayan podrían hacer lo contrario.

Obama señaló que ha ampliado, elevado, los requisitos para ordenar una intervención en el exterior, y que nunca se haría en solitario. Los jefes de gobierno de la Unión Europea tomarán nota del discurso, especialmente Alemania que tiene que asumir tareas, responsabilidades y costes en materia de defensa y política exterior.

La mayor amenaza para los Estados Unidos, dice Obama, no son otros estados sino grupos terroristas y para combatirlos no hay que desplegar ejércitos sino cooperación internacional, inteligencia, comandos y drones. De estos asuntos no se habló en la reciente campaña electoral para el Parlamento Europeo, ni se debate en el Parlamento nacional. Quizá eso explica algo.