Un censo decreciente

El padrón continuo que gestionan las oficinas censales municipales y coordina el INE detecta por segundo año consecutivo caída de la población residente en España tras muchas décadas de crecimiento aunque fuera a ritmos desiguales:

Modestos, a razón de dos millones a la década, durante los años cuarenta y cincuenta. Importantes, a 3,5 millones al año, las dos décadas siguientes (los sesenta y setenta). Muy modestos, menos de 1,5 millones cada década (los ochenta y los noventa). Y la década prodigiosa, la primera del siglo con crecimiento de 6,5 millones, tres cuartas partes ciudadanos extranjeros residentes en España.

Los cuatro primeros años de esta década, hasta 1 de enero del 2014, la población residente registra un estancamiento con tendencia a la baja, especialmente acelerada durante el último año que perdió 405.000 empadronados, para retroceder a la cota del 2009. Los datos de la década anterior (2000 a 2010) son espectaculares y tienen pocos precedentes en cualquier otro país, aumentos anuales entre medio y un millón de residentes suponen un “acontecimiento demográfico” tanto por el volumen de personas como por lo sostenido en el tiempo.

Que el acontecimiento haya cursado con orden social, y crecimiento económico (que se explica por la burbuja inmobiliaria, por las ayudas europeas, pero también por la llegada e integración de emigrantes en busca de mejores condiciones de vida, tanto los del norte que buscan clima, como los de las Américas hispanas, los del sur y del este que aspiran a encontrar trabajo.

Ahora asistimos a lo que puede ser otro fenómeno demográfico con consecuencias de las que muy pocos hablan y que a los políticos parece no interesarles: la salida de buena parte de esos emigrantes que en unos casos vuelven a sus países de origen y en otros buscan otro lugar con oportunidades. Más de medio millón neto de los residentes de hace un año han salido del padrón continuo. El registro de los nacidos en España sigue creciendo. 41,7 millones el pasado primero de enero. La cota más alta de la historia, 120.000 más que hace un año y 2,2 millones más que el primer día del siglo. Los demógrafos estiman que antes de que acabe la década (el año 2017) el movimiento demográfico anual de los nacionales (nacimientos-defunciones) será negativo por primera vez en la historia reciente.

Son datos conocidos, públicos, llamativos y con consecuencias; pero en los que muy pocos reparan y que nunca figuran en la agenda del debate político y social. Una población en retroceso y que envejece (la española) puede aliviar aparentemente la tasa de paro, pero la señal dominante no es positiva, advierte de nuevos problemas y de restricciones al crecimiento y a la recuperación.

RECTIFICACION: Un amable lector que llama la atención sobre el comentario de ayer. Elpidio Silva, dice, no es juez de carrera, ni nº 1 de su promoción. Efectivamente es juez del tercer turno (jurista con competencia, con seis años de ejercicio), fue nº 1 de su promoción en la universidad de Sevilla, facultad de derecho, no de la carrera judicial. Aclarado quede.