Perplejidad ante la instrucción del caso Bárcenas

El juez Ruz, instructor del caso Bárcenas-Correa-caja B del Partido Popular reclama al PP que le remita en el plazo de cinco días las escrituras de apoderamiento del señor Bárcenas que le permitieron actuar y disponer en nombre del Partido Popular. Lo hace en vísperas de cerrar las primeras piezas del caso, tras varios años de accidentada instrucción con tres jueces al cargo.

¿Hasta ahora no se les ha ocurrido articular un elemento de prueba tan obvio como el poder de actuar del principal tesorero? Cuando menos causa perplejidad, parece que esta debería ser una de las primeras piezas de la instrucción, el alcance de los poderes de Bárcenas, quien les otorga, quién los autorizó y actualizó y con qué controles.

Es asombroso que partidos políticos plagados de abogados, registradores, notarios…, instruidos en derecho y tráfico mercantil, gestionen con tanta impericia y desidia cuestiones de responsabilidad que conocen bien ciudadanos menos instruidos y más responsables.

Que los partidos sufran por sinvergüenzas que se llevan el dinero o que trafican con influencias y favores está muy mal, es reprochable, incluso delito, peor la ligereza en la llevanza de las cuentas. El desinterés por la financiación y el gasto es tan grave o más que lo anterior, sobre todo en gentes que quieren preocuparse por la mejora y la prosperidad de todos.

La lentitud de la instrucción de estos casos que implican a políticos es exasperante. Es legítima la sospecha de que se trata de alargar para olvidar, para aburrir, para dar oportunidades a la magia procesal, a la prescripción o a traspapelar los expedientes.

Si la vida privada funciona con semejante ineficiencia el país estaría parado un día sí, y otro también. Los jueces no pueden saber de todo pero hay que atribuirles conocimiento de las leyes, sentido común y experiencia. Que Ruz pida ahora los poderes de Bárcenas es asombroso.