Un Gobierno sin compasión: Montoro contra Cáritas

La compasión es un sentimiento que va más allá de la justicia; son compasivos quienes se preocupan por quienes padecen penalidades o desgracias, los que carecen de lo que llamamos primeras y esenciales necesidades. Carecer de compasión indica dureza de corazón, carencia de bondad y ausencia de solidaridad. Un ejemplo de persona poco compasiva lo dio el viernes en la Moncloa el ministro de Hacienda, el señor Montoro, cuando desdeñó el Informe 2014 de la Fundación FOESSA (Cáritas) sobre “pobreza y exclusión social” en España. Y poco compasiva fue también la Vicepresidenta del gobierno que acompañaba al ministro en la conferencia de prensa tras el Consejo de ministros. La manifiesta ausencia de compasión de ambos sirve para explicar por qué pueden perder las próximas elecciones (y las siguientes) aunque no se dan cuenta.

Un periodista preguntó la opinión del gobierno ante el Informe de Cáritas sobre el aumento de la pobreza. La vicepresidenta cedió la palabra al ministro que despachó el asunto con un comentario despectivo: “estadísticas… eso de que para erradicar la pobreza hace falta gasto público está bien para economías de planificación central…”. Y punto.

El ministro es un político profesional con perfil académico, catedrático de hacienda pública. No tiene obra conocida y acreditada pero es catedrático por méritos propios. Su desdén por las estadísticas ya le jugó alguna mala pasada cuando afirmó que los salarios crecen más que la inflación. Tuvo que matizar, aclarar, buscar excusas… quizá es que se maneja mal con las estadísticas.

Que los españoles se han empobrecido con la crisis y que un buen número de familias han entrado en zona de exclusión social es tan obvio como que a la noche sigue el día; basta con salir a la calle… y analizar las estadísticas. Negarlo es tener ganas de provocar al personal y asumir el papel del antipático, de persona irritante.

Las estadísticas, especialmente para los economistas, son herramientas esenciales que merecen mucho respeto y honradez intelectual. No quizá no son esas virtudes que adornen al ministro, y el silencio cómplice y la indiferencia de la vicepresidente indica algo preocupante. Zapatero no quiso enterarse de la crisis, por eso su reputación se fue abajo, y este gobierno no quiere ser consciente de las consecuencias de la crisis y por eso su valoración entre los españoles es la más baja desde que hay encuestas de valoración política.

El informe de FOESSA-Cáritas es un documento serio, con metodología homologada, que debería merecer del Gobierno alguna atención, algo de estudio y conclusiones prácticas. Por sentido común, por compasión y por inteligencia. Al fin de cuentas si la política merece la pena no es parar estar y durar, sino por cambiar la sociedad a mejor.

Por ejemplo, si el FOGASA, que gestiona los salarios debidos y atrasados a despedidos de empresas que no pueden hacer frente a sus compromisos, está desbordado y tramita sus expedientes con muchos meses de retraso, los políticos compasivos (y eficaces) deberían ocuparse inmediatamente de reforzar el servicio y dar respuesta urgente e inmediata a los ciudadanos. Así se ganan las elecciones y no con propaganda de baja credibilidad.