Los bancos resistieron al ministro

Que la AEB, es decir los grandes bancos, mantengan la candidatura de José María Roldan para presidir la organización a partir de abril tiene su gracia y su significado. El ministro Guindos se opuso a la elección con una inexplicable pataleta un tanto infantil. El argumento de la puerta giratoria no se tenía en pie ya que por lo mismo el propio ministro sufría déficit de idoneidad para asumir el cargo por su presencia previa en cargos de administrador de empresas muy reguladas.

Las razones por las que el ministro se opuso a la designación de Roldán, con tan excepcional notoriedad (esas cosas se hacen con más cautela y sin utilizar a los periodistas de recaderos) que resulta misteriosa. Que haya dado el brazo a torcer, con lo que supone de descalificación, indica que donde hay patrón no manda marinero. Y en este caso el patrón se llama Rajoy que trasladó a los bancos (sin mensaje en los medios y pudiendo decir que él no se mete en esas cosas) que no tenía nada que decir a sus decisiones, siempre que se cumpla la legalidad.

La nota oficial de la AEB, escueta, menos de cien palabras, trata de evitar susceptibilidades. Tras informar que su Consejo General, a propuesta de los cinco grandes, ha acordado por unanimidad proponer a la asamblea general del 22 de abril el nombramiento del señor Roldán como Presidente, que cumple todos los requisitos. El secretario de estado de Economía ha sido informado.

Portavoces no oficiales aunque habituales del ministro, los mismos que le colocan al frente del Eurogrupo en un puesto que no está vacante según declaraciones de su titular, reiteran que Luis de Guindos no está de acuerdo con la designación de Roldán por razones éticas y estéticas. La resistencia de la banca a la voluntad del ministro tiene pocos precedentes. Lo habitual es que el ministro de turno sea escuchado y atendido mientras ocupa el cargo, luego…  ya se verá, depende de los merecimientos.

Los banqueros han tenido claro desde hace meses que el perfil que necesitan para encabezar la AEB es el de un profesional de banca con prestigio, experiencia, conocimientos y recorrido internacional por los organismos reguladores y asociativos de Europa. Y para ese perfil hay pocos candidatos. Pensaron en Campa pero se opusieron el ministro y el gobernador por razones de partidismo mal entendido. Pero la salida de José María Roldán del banco de España (¿incitada por Guindos aunque el gobernador Linde quiso retenerle?) ofreció a los banqueros un candidato que cumplía todos los requisitos, equivalente a los otros dos presidentes anteriores (Miguel Martin y José Luis Leal) peor con menos carga política (en teoría) y más experiencia internacional.

Los bancos han mantenido su posición y Rajoy ha entendido que era legítima. El ministro sale poco airoso de un lance innecesario en el que ha jugado mal sus cartas, quizá por déficit de prudencia y exceso de pasión. Algunos colegas periodistas tendrán que revisar la credibilidad de sus fuentes y valorar si merece la pena fiarse de algunas gentes propicias al enredo.