Monólogos inútiles, desafecto creciente

El sentimiento dominante en la sala (dos centenares de asistentes interesados e informados) fue de preocupación e impotencia; de desesperación en algunos, irritación en otros, con inquietud generalizada. Se hablaba de Cataluña y su encaje en la España constitucional. Los ponentes eran representativos (más que representantes) de cuatro posiciones, incluso cinco incluyendo al moderador que no era indiferente ante el problema.

Joan Ridao (independentista), Juan José López Burniol (federalista), Miguel Herrero (español-catalanista), Jaime Pérez Renovales (constitucionalista) y Juan Tapia (periodista), expusieron sus posiciones para luego debatir entre ellos y el público, convocados todos por la nueva Fundación Foro de Foros y Encuentros, que exige una metodología para propiciar debates con fundamento. Un método que pasa por un documento previo de cada ponente, referencias de autoridad sobre el tema y respeto a los tiempos y los turnos.

Para los interesados en las propuestas de los ponentes les ofrezco el enlace (*) a los documentos y les evito mi propia interpretación. Son escritos tan cortos como interesantes. Pero les resumo los comentarios entre los asistentes tras dos horas de atención.

El sentimiento generalizado es de preocupación creciente, un serio problema que gusta bien poco por sus implicaciones y consecuencias, tan poco que imaginamos que se arreglará solo, no puede ser de otra manera, volverá la conllevanza, que está en la naturaleza de las cosas, como la ley de la gravedad. Pero la preocupación es paralela a la impotencia, el debate entre los extremos del panel: Ridao (ERC) y Renovales, subsecretario de la Presidencia del Gobierno, se trata de monólogos sin puntos de encuentro. Dos argumentos rocosos y concluyentes; seguros de su posición.

Al margen de posiciones políticas reconocidas de algunos asistentes les hay que entienden y comparten la posición del gobierno Rajoy, con apoyo rotundo a los argumentos de Renovales, y quienes consideran que esa es la estrategia del avestruz, esconder la cabeza sin querer afrontar el problema. También aparecen los “moderantistas” (perdón por el palabro, gente que más que moderados son buscadores de puntos de encuentro que acerquen las posiciones y abatan las discrepancias) que se sintieron representados por el notario López-Burniol cuando argumentó a favor del concepto del derecho romano del “affectio societatis” (voluntad de formar sociedad por la confianza recíproca entre los miembros del grupo) como método para recomponer puentes que están rotos y que, de seguir así, traerán muchas desdichas a todos durante varias décadas.

El sentimiento generalizado es de desafección entre dos sociedades (la catalana y el resto de españoles) que tienen mucha historia compartida y menos enfrentamientos de los que pretenden los independentistas. Ridao reiteró que eso de que “España nos roba” es irrelevante, que no está en el discurso independentista, pero no convenció a casi nadie, la mayoría lo ha escuchado sin que fuera fruto de un calentón.

En resumen un problema en fase de engorde, para el que Rajoy dice tener una receta que se verá en su momento, lo cual no tranquiliza a casi nadie, porque la “affectio” va a menos y la irritación-decepción a más.

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