Los catalanes desafían, los vascos negocian

Las diputaciones vascas han cerrado el acuerdo con la Hacienda española para actualizar el Concierto con la trasferencia de nuevas figuras impositivas de menor cuantía, pero que añaden autonomía tributaria a la Hacienda vasca. Un acuerdo discreto, del que queda mención por el hecho de que la Diputación de Guipúzcoa, gobernada por Bildu, ha participado y firmado el acuerdo, reiterando que quieren la trasferencia del IVA, así como revisar el cupo, para cobrar en vez de pagar.

Nada nuevo, es la habitual negociación que año tras año ensancha la autonomía fiscal del Concierto, una figura del antiguo régimen, difícil de explicar en Europa, pero que forma parte del pacto constitucional y goza de la complicidad de todos los partidos vascos, siempre foralistas por el propio interés. La excepcionalidad fiscal vasca y navarra trasciende los regímenes políticos como si fuera un inamovible accidente geográfico que solo puede ir a más autogobierno, aunque sea con un compromiso formal de equivalencia con el territorio común.

En la otra comunidad histórica, que con gobierno de Convergencia renunció a plantear un modelo de Concierto, aspira ahora a ir más lejos, y ayer dio otro paso soberanista con la demanda formal del Parlamento catalán al español para recibir la competencia suficiente para convocar el referéndum de autodeterminación que denominan “consulta”.

La petición ya ha salido hacia el Parlamento español que tendrá que tomarla en consideración, debatirla y votar. El resultado es conocido, NO a la cesión de competencia, que sería ceder soberanía. “Ni quiero, ni puedo” autorizar un referéndum de secesión, reitera el presidente Rajoy cuando tiene oportunidad; y la va a tener la próxima semana, en la Convención del PP catalán a la que asistirá como orador principal.

El discurso de Rajoy en Barcelona durante el fin de semana de la próxima semana debe entrar en detalles y apuntar las posibles salidas a la situación y al desafío del Parlamento catalán que, como primera providencia, ha saltado los fusibles de los socialistas catalanas con cuatro diputados díscolos que no han sorprendido pero que obligan también a clarificar posiciones y superar las ambigüedades. El año 2014 debe servir para aclarar y fijar posiciones, para perfilar los itinerarios de tránsito y salida de la actual crisis.