Rajoy en Washington

El viaje del Presidente del gobierno a Washington va bien; el incidente con los periodistas para hacer la lista de admitidos en la Casa Blanca es de menor cuantía, trasciende al propio viaje. La organización ha sido cuidadosa y efectiva, Rajoy ha visitado lo que debe visitar y ha aprovechado el tiempo. El mejor reflejo es la crítica (muy favorable) recogida en los medios más influyentes que han comprado las tesis oficiales de la recuperación y la idea de que España empieza a ir bien.

Lástima que el Presidente no haya acumulado en su larga vida política más rodaje internacional y visitas a las capitales para hacer relaciones y tomar nota, para aprender a entender y hacer red. Pero eso ya no tiene arreglo. La parte más paleta en este caso corresponde a la oposición que ha incurrido en los tópicos tercermundistas del desdén a la primera potencia y a la magia de la Casa Blanca.

La relación España-EEUU es histórica y trasciende al régimen político, lo fue con Franco (con evidentes servidumbres) y también con Zapatero, a pesar de su comportamiento infantil e innecesario ante la bandera y con retirada de tropas Irak, que pudo hacer con mejor maña. España es un aliado leal sin contenciosos más allá del doblaje de las películas y la piratería con los derechos de autor. Por eso cualquier gobierno debe obtener de esa situación (aliados sin conflictos) todas las ventajas posibles. Y además el español como valor político y económico.

Felipe González, que aprendió geopolítica a tiempo, sacó ventaja de esa relación, acreditó liderazgo ante la Casa Blanca y buenos oficios en territorios que eran hostiles para ellos. Aznar prefirió entregarse con armas y bagajes y le ha ido bien, sobre todo a él mismo. De Rajoy no se sabe y Zapatero fue un membrillo.

El viaje ha sido oportuno y está bien encajado en la agenda política y estratégica del Gobierno. La coincidencia con el anuncio de las tres décimas de crecimiento a final de año es un azar venturoso. Más importante y decisivo es constatar la fuerte corriente de inversiones en valores españoles, deuda privada, pública y acciones. Las emisiones de bonos, cédulas… del Estado y de bancos y compañías calificadas son relevantes, a mediados de enero el Tesoro ya tiene colocado el 10% de la deuda del año a largo plazo, con los mejores precios de la historia. Rellenar las cañerías del sistema financiero en el mercado mayorista es condición necesaria para que llegue el crédito aguas abajo, sobre todo a las empresas que necesitan sostener su propia liquidez y el sistema de cobros y pagos.

Si la bolsa suele anticipar tendencias, lo que viene anticipando los últimos cien días es cambio de expectativas, recuperación del valor España y tendencia a la recuperación. El Gobierno está concretando objetivos: crecer, aunque sean décimas, y lograr creación neta de empleo en términos de WPA, aunque sean miles. En resumen un viaje efectivo, sin tropiezos, normal que debería servir para contener optimismos desaforados que no sirven para nada.

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