Gamonal como síntoma

El estallido violento y la protesta social que ha ocurrido este fin de semana en Burgos es síntoma de no pocos males. Un barrio que se levanta contra la construcción de un bulevar en su calle principal no es algo que se pueda vincular solo a grupos violentos profesionales que se desplazan allí donde puede haber follón. Hay muchos otros factores e incluso esa afirmación, sostenida por el ministerio del Interior requiere pruebas que, por ahora, no se han facilitado; todo lo contrario, la información de la Audiencia dice que los detenidos por la policía son residentes en la ciudad que carecen de antecedentes por violencia urbana.

El barrio de Gamonal es el más populoso de Burgos con 60.000 residentes (un tercio de la población de la ciudad) amontonados en poco espacio, con una urbanización deplorable desplegada hace cincuenta años con torres de viviendas con pocos servicios y mínima calidad. Gamonal es el barrio populoso de Burgos, que ha protagonizado un desarrollo a su aire, donde el aparcamiento está autorregulado por los vecinos que dejan los coches en triple fila, en punto muerto para facilitar los movimientos.

Resolver el aparcamiento ha sido caballa de batalla de varios ayuntamientos que no han conseguido superar el problema, ni llevar adelante el proyecto de aparcamientos licenciados. El problema sigue abierto y los residentes en el barrio acumulan sentimientos de agravio y desatención.

El Ayuntamiento ha reiterado el proyecto de aparcamiento subterráneo para ofrecerlo a los residentes con una concesión a 40 ó 50 años e incluso en propiedad. Y añadió además la mejora de la arteria principal (calle Vitoria) que de ser la antigua carreta general N-I, que soportaba mucho tráfico nacional, se ha convertido en una avenida local con dos carriles en cada sentido con ocupación decreciente. El proyecto de convertir la calle en bulevar (un carril por sentido, carril bici y aceras más amplias) no ha interesado a muchos vecinos que sostienen que ese bulevar no les interesa, que no responde a las necesidades prioritarias del barrio, muy castigado por el paro, los recortes y la crisis.

La protesta contra el bulevar se materializó al comienzo de la obra el pasado viernes con enfrentamientos que alcanzaron un nivel inusitado de violencia a lo largo del fin de semana. La confrontación ha llevado a un conflicto social que trasciende a la ciudad y al bulevar. La sociedad española ha soportado la crisis, a lo largo de estos seis años, con protestas, marchas de todos los colores, pero sin incidentes violentos como los ocurridos en Grecia.

¿Cómo es posible que con un 26% de tasa de paro el orden se mantenga en las calles? ¿Cómo es posible que los españoles asimilen a lo largo de la década la llegada de casi cinco millones de emigrantes, muchos de ellos sin permiso de residencia y de trabajo, sin incidentes? El caso Gamonal indica que el conflicto social es posible y probable a poco que se encienda una cerilla inoportuna.

No parecía que en una ciudad como Burgos pudiera ocurrir algo semejante, pero ha ocurrido por acumulación de circunstancias y factores, por el juego del azar y la necesidad. La cuestión ahora es como se sale del conflicto, ¿se construirá el bulevar y el aparcamiento?, ¿abordarán otros proyectos y políticas para mitigar los problemas de los vecinos del Gamonal?

Si el conflicto supone un aviso, un síntoma, la salida del mismo no va a ser menos. Las primeras respuestas de las autoridades no contribuyen a gestionar el conflicto. ¿Advierte de lo que nos espera en otros lugares castigados por la crisis?

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