Por las cañerías mayoristas fluye crédito

El crédito apenas llega a familias y Pymes, entre otras razones porque la demanda está aún bajo mínimos, pero por las cañerías financieras, aguas arriba, en los mercados mayoristas, el crédito empieza a fluir con fuerza en estos primeros días del año. Irlanda coloca su deuda a precios excepcionalmente bajos, los de un país no sometido a rescate e intervención, inferiores incluso a los de España. Portugal también ha vuelto a los mercados colocando bonos del Estado a cinco años por debajo del 5% y en cantidad superior a la que esperaba suscribir. Y los bonos españoles también tienen la mejor acogida, el cinco años al 2,4 y los títulos a corto por debajo del 1%, que supone precios reales cercanos a cero.

Los valores privados de bancos y empresas también tienen demanda y entidades en reestructuración como BMN y Bankia han emitido respectivamente 500 y 1.000 millones de euros estos días a precios atractivos y con una buena diversificación de suscriptores.

Las empresas que no tienen programas de inversión en marcha se proponen reestructurar su deuda para ampliar plazos y mejorar precios. Y los bancos, agobiados durante estos últimos años por un endeudamiento exterior que comprometía su liquidez, empiezan a equilibrar sus masas de activo y pasivo con razonable simetría en los plazos.

Para que se recuperen tasas favorables de crédito minorista quedan pendientes algunos pasos previos, pero la normalización de los flujos financieros mayoristas forma parte de las condiciones necesarias, aunque no suficientes, para volver a la normalidad.

Una normalidad que abrirá las ventanillas de crédito para reactivar la economía, peor que simultáneamente supondrá retirada de las políticas monetarias beligerantes de los bancos centrales con tipos de interés próximos a cero o incluso negativos.

Rectificar el sobreendeudamiento acumulado antes de la crisis requiere tiempo, probablemente más de una década, pero el proceso está en marcha, sin suficiente consistencia, pero los datos agregados son los mejores de los últimos seis años. En el cuadro clínico español el déficit y la deuda pública siguen siendo un factor de preocupación: el déficit es de los más elevados de la zona euro (solo superado por Grecia) y la deuda ha pasado la medida de la zona. El Gobierno, que se proclamaba luchador convencido contra el déficit, sigue en la ola luchando con un contrincante que se resiste, que amenaza con cerrar el año 2013 en torno al 7% (medio punto más de lo comprometido) con resistencia a disminuir al objetivo del 3%.

Que los mercados mayoristas se normalicen es una buena noticia, amplia el margen de maniobra a la política económica; pero se requiere pericia para aprovechar las oportunidades y evitar la tentación de autocomplacencia.

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