Los correos de Caja Madrid, ¿irrelevantes?

Dice el Tribunal Superior de Justicia de Madrid que los correos electrónicos de directivos de Caja Madrid, contenidos en los ordenadores de la propia entidad, y que ahora circulan por los medios de comunicación, son “irrelevantes” y que están “invalidados”. Incluso utilizan el añadido de “absolutamente” una de esas palabras (como “esfuerzo”) que habituales en el discurso político aunque significan lo contrario de lo que parece. Cuando un político declara que algo es “absolutamente…” estamos en vísperas de lo contrario.

El Superior de Madrid está irritado con el juez Elpidio Silva, el que mandó a prisión al presidente de Caja Madrid con exceso de celo, en mi opinión con abuso de juez instructor que puede encarcelar, pero que debe motivarlo muy bien. Y ese no fue el caso. Sin embargo el juez Elpidio hizo buen trabajo interviniendo los ordenadores y escudriñando su contenido, porque hay contenido para rellenar varios sumarios. ¿Por qué no lo hizo el juez Ruz hace meses?

Que el juez Silva, investigado por sus colegas, haya divulgado esos correos no es ejemplar, pero forma parte de lo que suele ocurrir en estos casos, un mal (afecta a la intimidad) necesario que produce otros bienes (permite saber). Y los ciudadanos y la justicia tienen derecho a saber, y deber en el caso de fiscales y jueces.

Que el Tribunal Suprior de Madrid anule, maldiga, reniegue… de esos correos solo sirve para darles más valor. También renegó la administración norteamericana de Johnson de los “papeles del Pentágono” filtrados por un funcionario escandalizado por las mentiras de sus superiores (que le llamaron desleal), e intentó que los jueces prohibieran su difusión sin éxito. El Tribunal Supremo, con buen criterio, estimó que el derecho de los ciudadanos a saber lo que hace el Gobierno, era superior al de los gobernantes a ocultar.

Los correos de Caja Madrid son ilustrativos e iluminadores, en absoluto irrelevantes, sobre una forma de actuar y gestionar que ha tenido como resultado que el Estado, los contribuyentes, arriesguen más de 30.000 millones de euros (incluido Sareb) para tapar los agujeros de Caja Madrid y las otras seis adheridas a Bankia.

Los correos desvelan una forma de gestionar las cajas y también otra forma de proceder por parte de políticos con poco fuste y mucho atrevimiento. Por ejemplo lo que tiene que ver con el Canal de Isabel II, una de las joyas madrileñas desde el siglo XIX que merecen respeto.

El Tribunal Superior de Madrid, y más aun el fiscal jefe, yerran cuando intentan descalificar unos correos que son pliegos de cargo y más que indicios para enjuiciar comportamientos públicos con consecuencias graves. Es posible que consigan anular los correos a efectos judiciales, para escarnio de la justicia y decepción de la ciudadanía. Seguirán saliendo correos, a cual más ilustrativo, aunque el fiscal jefe y los magistrados del Superior no quieran enterarse.