Matas pide el indulto, ¿por qué no?

A los condenados de los partidos políticos les queda siempre el recurso del indulto; perdieron el honor tras la condena pero intentan evitar el trullo. Y los gobiernos administran los indultos con prodigalidad, especialmente para los que están bien relacionados y recomendados. Todos los implicados en casos de corrupción, esos que no existen o en los que no ha reparado el presidente Rajoy, tienen como resistencia final antes del desastre la generosidad de sus amigos con firma en el BOE.

Jaume Matas representa uno de los casos más vergonzoso y golfos de la historia reciente; el PP perdió el poder antes de Matas por casos de corrupción conocidos y condenados, pero no escarmentaron. El nuevo equipo de dirigentes volvió a las andadas con más intensidad y pasión, si cabe. Los casos abiertos contra el gobierno Matas se cuentan por decenas y empiezan a llegar las condenas firmes con consecuencias. Lo cual supone ingresos en prisión y multas y penas económicas para compensar lo defraudado, cuya ejecución suele ser problemática. La justicia es torpe para recuperar morosos.

Matas fue condenado a seis años de prisión que el Supremo redujo a nueve meses con una sospechosa generosidad. Para evitar la pena recurrió y perdió, y cuando es hora de ejecutar la sentencia solicita el indulto sin que medie reparación, atrición y contrición. De hecho pide el indulto con la confianza de que tendrán en cuenta los servicios prestados. No parece probable que el Gobierno asuma ese indulto, pero solamente el hecho de que el tal Matas lo pida constituye un escándalo por el mensaje que implica de que hay perdón sin pena.

La panoplia de medidas que el Gobierno ha anunciado varias veces esta legislatura sin llegar a concretar para combatir la corrupción debería incorporar un compromiso de nula complicidad con los corruptos, menos aun con los propios que emborronan y arruinan al propio partido y a sus viejos compañeros.

Que Matas aspire al indulto revela lo bajo que está el listón moral del personaje; ya lo acreditó cuando asombrado explicaba ante una cámara de televisión: “cómo no subvencionar al duque de Palma, ¡es el duque de Palma!” Urdangarin cobraba, facturaba, pero más delito tienen los que pagaban con fondos del común y dolosa desvergüenza.

A Matas le quedan varias causas más a cual más problemática, es poco probable que eluda la cárcel, pero lo va a intentar, entre otras razones porque es posible que lo consiga y la esperanza es lo último que se pierde. Además sabe que los otros no son tan inocentes como pretenden, han sido muchos paseos en yate prestado y muchas conversaciones acumuladas en los buenos tiempos.