Goirigolzarri, un señor que se explica

Permítanme aunque sea algo incorrecto una confesión: asisto a bastantes actos públicos de personas relevantes de la política y la economía, para escuchar, tratando de entender y aprender. Lo más frecuente es que el cuaderno de notas se vaya vacío, escucho poco interesante, o no me lo creo o quizá tengo mala cabeza. Entre vez y cuando se hace la luz con alguien al que se le entiende y da qué pensar. Recientemente me pasó con el historiador José Álvarez Junco y el consejero catalán de Economía Mas Colell; y no se trata de estar de acuerdo, sino de apreciar pensamientos articulados y sugestivos.

Ayer escuché a José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia; se le entiende todo y lo que dice tiene sentido; un tipo fiable. No dio titulares, ni facilitó eso que los de la radio y la tele llaman “canutazo”, unos segundos de palabras gruesas para armar algo irrelevante. Si me piden titular les diría que lo más sugestivo fue la idea de que los productos bancarios deben ser sencillos, claros, pensados para el cliente, con contratos comprensibles y cortos. Pero eso no es un titular.

También me interesó que para reconvertir Bankia lo primero era componer un modelo de gobierno corporativo profesional y capaz. Y desde luego que el actual consejo de Bankia, diez personas idóneas, responden a ese perfil. Si Zapatero o Rajoy hubieran utilizado el mismo baremo para componer el Gobierno y la segunda lista de altos cargos España iría bastante mejor.

Otra obviedad de las que destacó Goiri (apodo para simplificar) es que sospechaba que dentro de Bankia, 20.000 empleados de los que quedan menos de 15.000, había talento escondido. Dice que lo hay y lo va encontrando. Comentó que aunque tenían plazo hasta el 2015 para reestructurar, ajustar, despedir, cerrar… ha acelerado esa ingrata tarea y que ya está acabada, de manera que ahora se trata de hacer un buen trabajo para crecer. Otra de esas obviedades fáciles de decir, pero de complicada ejecución.

Los objetivos actuales de Bankia, según su presidente, son tres: primero ocuparse de los clientes, ofrecer productos claros; segundo innovar en la distribución; tercero, dar más crédito, porque de eso viven los bancos. Otra lista de obviedades que solo precisan cumplimiento.

El ministro de Economía, uno de los actores principales de la crisis Bankia, presentó a Goirigolzarri destacando su serenidad, nervios de acero. El ministro es el representante del propietario del 68% de Bankia, el Estado y por ello decide lo importante, cuándo y cómo se reprivatizará Bankia. A Goiri le toca que cuando eso ocurra el Estado recupere lo que ha puesto o incluso más. Así ha ocurrido en algunos otros casos en los Estados Unidos; no tanto en Europa. Y casi nunca en España.

Las entidades financieras resisten mal la crisis; aguantan con muletas para finalmente sucumbir a otra marca que borra el rastro. Ninguno del centenar de bancos españoles que ha sufrido una crisis reconocida y pública ha sobrevivido con su marca; antes o después se ha integrado en otra. Banesto fue el último caso y Bankia aparece ahora como una potencial excepción.

Goiri es un profesional de la banca comercial; dicen que el más competente en esa especialidad. Se le nota cuando habla de clientes, de productos y de comercialización. Pero, como él mismo dice, ahora todo va muy rápido. La sensación que trasmite (típica de los que pasaron por la escuela de Deusto) es de seguridad, de conocimiento de lo que se trae entre manos. Él mismo señaló que un poco de suerte tampoco vendría mal. Luego sorteó el turno de preguntas con la habilidad de quien tiene nariz para detectar minas, las intencionadas, las ingenuas y las olvidadas.

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