El Corte Inglés sufre como España, menos ventas y beneficios

El Corte Inglés es más que una empresa, más que una marca, de alguna forma representa el pulso de un país, España, donde atiende a la mayor parte de su clientela. La aportación de los almacenes en Portugal no es relevante. El Corte Inglés es una casa singular, un modelo no imitable que tiene comparaciones difíciles; compite en el comercio  de alimentación con los grandes grupos españoles y multinacionales y con el comercio tradicional y especializado; compite en el textil con adversarios semejantes, pero también en la electrónica, la librería, los viajes, los seguros… A ‘El Corte’ le va bien aquello de que vende todo, de un alfiler a un elefante. Gente peculiar ésta de ‘El corte’, que entre ellos hablan ‘cortesiano’, un singular idioma interno que solo entienden ellos pero que tiene como argumento central el servicio al cliente, “si no le va le devolvemos la compra”.

Siguiendo rito tradicional el último domingo de agosto El Corte celebra su asamblea de accionistas, todos ellos gente de la casa, el control en la Fundación Areces, en familiares y también en directivos de la casa que son titulares de acciones que pasan de unos a otros a precios convenidos. El Corte no cotiza en Bolsa porque nunca incorporaron al modelo esa alternativa. Desde su refundación bajo la dirección de ramón Areces en 1935 ha crecido con autofinanciación, sin recurrir a los mercados de capitales.

Y desde entonces han construido una empresa cada año mayor, diversificada y siempre singular. La actual crisis ha dejado huella en el grupo, c0mo no podía ser de otra forma. Por eso los últimos años ha padecido retroceso en las ventas y en los beneficios. Para reaccionar ante la crisis “El Corte” ha estrechado márgenes y ha innovado en cuanto a los formatos de su oferta. Los descensos de ventas y beneficios han sido menores a la media del sector, pero afectan al balance y han obligado a refinanciar créditos, a reducir el ritmo inversor y también la plantilla (un 3% menos que hace un año, al no reemplazar las jubilaciones) casi cien mil empleados, fijos en su inmensa mayoría, que significan la mayor plantilla en España de un Grupo.

Las cuentas aprobadas ayer corresponden al año que concluyó en febrero, hace seis meses, período de recesión con fuerte caída de la demanda interna. De lo conocido ayer se puede concluir que ‘El corte’ va como  España, quizá un poco mejor porque son gentes esforzadas y profesionales.

El dato más novedoso de ayer fue la designación de un director general, nuevo cargo en el grupo, Dimas Gimeno, 38 años, sobrino del actual presidente (Isidoro Álvarez) que a su vez es sobrino del fundador, Ramón Areces. Se perfila así la tercera generación que debe tomar el relevo de una empresa que pronto cumplirá 80 años de crecimiento sin sobresaltos.

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