Banca: menos préstamos y más morosos

Los datos agregados del sistema financiero publicados por el Banco de España sobre morosidad y crédito no indican punto final a la recesión, mantienen la tendencia bajista de los últimos tres años. ¿Qué vendrá antes la recuperación del crédito o la salida de la crisis?, el debate es nominalista, ambos se necesitan y tendrán mucho de simultaneo.

A finales de junio el crédito seguía a la baja y la morosidad en alza, pese a los saneamientos practicados, incluidas las ventas de activos averiados al banco malo. La cota más alta de crédito se alcanzó el año 2010, cuando la crisis estaba en su tercer año: 1,85 billones de euros de préstamos, algo más de la mitad con garantía hipotecaria. Desde entonces, a lo largo de casi tres años, el recorte del crédito supera el 15%, 300.000 millones menos en los balances del sistema que refleja un desendeudamiento que era necesario, pero que implica consecuencias para la rentabilidad y para la recuperación. Una larga y dura digestión tras el atracón de créditos de la década anterior.

El recorte del crédito no ha mermado la morosidad que sigue creciendo a lo largo de este año, ocho mil millones más durante el primer semestre. En estos momentos los bancos tienen clasificados como dudosos o morosos hasta 176.000  millones de euros, que supone algo más del 11% del total de crédito comprometido, unas cifra sin precedentes, que no ha dejado de crecer durante los últimos meses, a pesar de las sucesivas rondas de saneamientos aplicados por el gobierno anterior y por el actual, hasta cinco ajustes, cada uno de ellos presentado como definitivo. De manera que no hay que descartar que llegue algún otro plan para desatascar las cañerías del sistema.

Para soportar la situación el sistema financiero, especialmente las cajas trasformadas todas en bancos, han contado con el apoyo del Banco Central Europeo, que mantiene un saldo de crédito de casi 300.000 con las entidades españolas, que garantiza la liquidez. Sin ese apoyo la crisis hubiera sido devastadora. Y además los accionistas, entre ellos el propio estado que tiene el control directo de varias entidades han aportado fondos propios adicionales para reforzar los coeficientes de garantía y solvencia.

Los balances agregados indican que el sistema financiero sigue convaleciente, en proceso de ajuste y de reestructuración, que requerirá varios años para alcanzar una navegación serena. Puede que la recesión haya tocado fondo, pero la recuperación ni está ni se siente.

 

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