Rajoy trata de tomar la iniciativa

La semana pasada Rajoy y su equipo de estrategia decidieron recuperar la iniciativa política y arrinconar al “delincuente” Bárcenas, antes de la diáspora de agosto. Para eso se convocó el pleno del Congreso del próximo jueves (1 de agosto) y para eso diseñaron una preparación de buenas noticias económicas, que deben sucederse estos días, tras la sobrevendida EPA del 2º trimestre publicada el pasado jueves. Un disciplinado despliegue de apoyos mediáticos con “argumentarios diarios bien preparados” completa la ofensiva.

El objetivo no es otro que parar la sangría de intención de voto antes de que sea irreversible. Las elecciones están cada día más cerca, las europeas (junio 2014) sirven solo para apuntar pero una debacle abriría en canal el partido afectando al liderazgo de Rajoy. De hecho la gestión del caso Gürtel-Bárcenas ha excitado la ambición de algunos de potenciales candidatos y de los grupos de interés que conforman el Partido Popular, que se posicionan para una previsible sucesión.

La tragedia del tren Alvia en Santiago ha puesto patas arriba el diseño político ya que no hay otro asunto en la agenda que el accidente, el duelo y las preguntas sobre el funcionamiento de los trenes y de las instituciones. Tanto el gobierno gallego como el de España han extremado el celo y el cuidado ante la tragedia, el presidente de la Xunta y la ministra de Fomento han estado en primera fila desde el principio y han razonado que las explicaciones requieren información que necesita tiempo y datos.

La ministra de Fomento solicitará la convocatoria de una comisión del Congreso para informar del accidente. Pero no antes del jueves, lo cual forzará que ese día el Congreso haga alguna consideración sobre las “preocupaciones de los españoles” que a la situación económica y la corrupción, han añadido la seguridad de los trenes y la “autoestima nacional” que sale malparada de la catástrofe. El sentimiento de solidaridad acreditado por la ciudadanía durante los primeros días ha dado paso luego a preguntas sobre el funcionamiento de las instituciones, incluido el sistema de emergencia frente a catástrofes.

El gobierno se enfrenta a una oportunidad y un riesgo, la primera se solventa favorablemente con explicaciones convincentes y con resultados que acrediten que hay más responsabilidad que improvisación o chapuza. El riesgo es que lo que perciba el ciudadano, que está muy escarmentado, sea oscurantismo o inepcia. De aquí al jueves hay tiempo para que pase cualquier cosa.

El jueves Rajoy se juega buena parte de la legislatura, cuando no ha llegado al ecuador teórico. El formato del debate le favorece, de la oposición solo cabe esperar discursos tan críticos como impotentes. La clave está en manos del presidente, de sus explicaciones y del tono y espíritu que sea capaz de trasladar a la opinión pública. Pretende recuperar la iniciativa política, lo cual forma parte de sus obligaciones, que pasa en primer término por ganar la confianza de sus propios electores, los que le dieron la mayoría absoluta y un enorme poder efectivo, muchos de los cuales dudan en estos momentos de su elección. El que tiene que jugar y ganar es Rajoy, los evidentes fallos de la oposición cuentan poco, aunque conducen al fracaso de todos, de momento el fracaso de la tradicional alternativa que no despega, pero eso no es óbice para que fracasen todos, incluido el partido en el gobierno.

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