La EPA no canta recuperación, ¡seamos serios!

El gobierno esperaba la EPA como agua de mayo y los equipos de propaganda desplegaron sus artes seductoras para escalar desde el dato de una caída del paro (¡sin precedentes!) el argumento de que recesión está superada y que empezamos la recuperación, la del PP y de Rajoy para sustentar el discurso del debate del 1 de agosto, el de la corrupción, convocado con el epígrafe “lo que preocupa a los españoles”, que apunta a la economía más que a Bárcenas. Efectivamente la EPA 2º trimestre 2013 dice que el paro ha bajado en 225.000 personas (145.000 extranjeros), una cifra a primera vista excelente, prometedora, entre las mejores de la serie. Pero en cuanto se rasca unos centímetros lo que sale no es tan prometedor.

De la EPA el dato más relevante para estimar la situación de la economía es la de personas ocupadas. En este caso 149.000 más que el trimestre anterior. Buen dato que se desvanece también a medida que se rasca la composición. La cuarta parte son trabajadores por cuenta propia, que podía ser un buen indicio, pero que no lo es tanto porque en buena medida responde a precarización de antiguos empleos asalariados. Bueno es que las personas asuman la responsabilidad de gestionar su trabajo, pero no tanto si es a la fuerza y para precarizar, Las otras tres cuartas partes, 111.000 empleos, corresponde a asalariados, con una composición poco estimulante y menos esperanzadora.

Datos que oscurecen el valor de esta EPA como indicativo de recuperación son que la ocupación crece en 68.000 personas (45% del total) en Baleares y 61.000 (40%) en Andalucía. No hace falta ser un lince, ni entrar en los detalles para darse cuenta que se trata de empleos de temporada turística, de baja cualificación, que se desvanecen con el tiempo.

Para reforzar esa impresión basta con reparar que el empleo de asalariados con contrato indefinido que desciende en trimestre tan brillante en 50.000 personas, mientras los contratos temporales aumentan 163.000. Se puede sostener que supone flexibilidad, pero es evidente que estamos ante precarización, desconfianza y poca esperanza.

Otro dato decepcionante es el descenso de 76.000 activos que indica personas que desaparecen del mercado de trabajo, todos extranjeros. El 12% de los activos en el mercado laboral español son extranjeros, mientras que los parados extranjeros son el 20%, buena parte de este ajuste laboral tan duro recae sobre los extranjeros.

De manera que extraer de esta EPA conclusiones optimistas sobre la recuperación, supone asumir riesgo, sembrar oportunidad al descrédito antes de las citas electorales. De manera que Rajoy debería ser cuidadoso con el uso de esta EPA, sin dejarse seducir por los voluntariosos.

El INE proporciona con las dos últimas EPAs una serie estadística interesante (a la que se llega por un enlace reseñado en la nota oficial) con la serie histórica (desde 1990) desestacionalizada de las variaciones porcentuales de ocupados y parados. Cayó la ocupación en la recesión de principios de los noventa (12 trimestres entre 1991 y 1994) y ha vuelto a caer durante los últimos 21 trimestres, desde el segundo del 2008. Este trimestre es el que menos cae la serie (-0,29%) de todo el período, pero cae.

Se puede sostener que tocamos fondo, pero sin llegar más lejos. Cierto es que en la misma serie referida a los parados, este trimestre es el primero desde el 3ª del 2007 con caída, es decir mejora, que justifica el argumento anterior.

Concluir de la EPA que hay recuperación es voluntarista y arriesgado. La composición del mercado de trabajo se ha deteriorado con más precarización y baja cualificación; y esa tendencia no cambia, más bien se agudiza.

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