La semana de la EPA

El jueves a primera hora de la mañana el INE colgará en su página web el resumen formal de la EPA, un documento de veinte folios, dos para las explicaciones metodológicas, diez para el análisis de las series y siete con los cuadros de datos más importantes. Inmediatamente portavoces del Gobierno, empezando por los de Economía que son el ministerio tutelar del INE (aunque se trata de uno de esos organismos que gozan del manto de independientes) y a renglón seguido la mancha de aceite habitual que difunde los argumentarios habituales.

Los datos de esta EPA van a ser básicamente buenos con zonas de sombra en los detalles. El dato de parados será el eje del argumentario, entre cien mil y doscientos mil menos que hace un trimestre, quizá por debajo de los seis millones, que sería fantástico para la propaganda y para sustentar la proposición de que la recesión es historia y vamos hacia una recuperación.

Menos animosa será la cifra de ocupados, que es la más importante de la EPA, que mejorará los 16,63 millones de la EPA anterior, pero sin alcanzar los 16,96 del cuarto trimestre del 2012. Más ocupados, pero muy precarios y en empleo de baja cualificación. Y menos estimulante aun será la cifra de activos, que desciende desde hace dos años (300.000 menos) y que es un buen indicador de expectativas, del desánimo de potenciales ocupados que renuncian a buscar empleo.

Para la propaganda sirve la primera lectura, el titular “confirmado, el paro baja”, pero para la credibilidad y el futuro esa lectura es mediocre y perversa además de revelar errores de diagnóstico y pronóstico. Entre lo peor de la política económica vigente es su desorientación, la falta de criterio más allá de la táctica política y electoral.

Este Gobierno apuesta todas sus bazas a la recuperación económica, que aguarda como maná llovido del cielo, fruto de la suerte, de la divina providencia o de la coyuntura. Esa táctica ayuda poco a la recuperación, no produce confianza. Desde el lado de la política lo que tenemos es un lodazal con los tres principales partidos de gobierno (PP, PSOE, CiU) implicados en asuntos de corrupción que niegan con tozudez y de los que esperan salir librados por los avatares de triquiñuelas judiciales. Las instituciones funcionan mal, la mayoría tocadas por el descrédito y sin propósito de enmienda. De manera que la EPA viene como clavo ardiendo al que agarrarse para evitar el desplome. Nunca una encuesta llegó tan oportuna para un gobierno.

fgu@apmadrid.es