Rajoy necesita otra estrategia “Bárcenas”

Luis Bárcenas ha pedido a sus compañeros del PP que le quitaran de encima a las dos fiscalas de anticorrupción que han jalonado su peripecia procesal. Cuando escuchó a las fiscalas pedir prisión incondicional en la vistilla reclamada por la acusación privada tras la última declaración ante el juez instructor, ratificó su obsesión. Estas fiscalas le van a arruinar la vida en vez de propiciar una salida. Bárcenas se pregunta qué hacen sus poderosos amigos que no han conseguido despegarle de la instrucción y que hasta la Fiscalía, que puede ser más sensible a indicaciones del Gobierno, le empuja a la cárcel, el escenario indeseable, lo que no está dispuesto a aguantar.

La estrategia de defensa de Bárcenas ha saltado por los aires; las coartadas están desenmascaradas y vuelven en contra; los amigos se alejan para no verse contaminados y el peor de los escenarios empieza a materializarse como verosímil. Condena, cárcel y buena parte del patrimonio, que parecía a buen recaudo, embargados o embargable.

¿Cuál es la estrategia de Rajoy en el caso Bárcenas? Se lo preguntan gentes de dentro y de fuera del partido afectado, incluso los abogados que están en la pomada y desde luego que Aznar y el propio Bárcenas. El caso ha llegado demasiado lejos como para descarrilarlo con una argucia procesal. Los hechos probados son demasiado abrumadores como para dar carpetazo. Aquí y ahora ocurre como a Berlusconi, aunque esa es otra dimensión del abuso de poder, que de tanto ir el cántaro a la fuente acaba por romperse.

Con Bárcenas al borde de la prisión y con su mujer imputada y cerca también de similar suerte, se encienden todas las alarmas. Ahora hay que construir otro relato verosímil para explicar el recorrido, origen y destino, de tantos millones de euros, muchos que iban hacia las cuentas del PP pero no llegaron. Bárcenas ya es un juguete roto que puede hacer daño. Pero derribado Bárcenas la luz del escenario vuelve hacia las cuentas del Partido popular que preceptivamente firman su presidente y secretario general.

Rajoy necesita otra estrategia para gestionar el caso que pasa, necesariamente, por ceder algunas piezas para ganar tiempo y esperar alguna alternativa que ahora no se percibe. Con en enredador Trillo en Londres y el imprevisible Gallardón en Justicia (Torres Dulce en la Fiscalía) los viejos del PP no ven claro el futuro del caso y temen una evolución descontrolada (para ellos) con mucho daño para el partido y aledaños. Esto solo ha empezado y puede llegar lejos.

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