¡Vendo, vendo, vendo… compran los de fuera

Bankia vende su posición en IAG (Iberia British), Telefónica vende la filial irlandesa, el Santander vende una parte de la gestora… todos los españoles venden porque tienen que reducir deuda o porque no está fácil conseguir crédito. Compran los fondos con liquidez, compran los que pueden comprar. De esta crisis va a resultar una trasferencia de patrimonios del sur al norte, de ricos aparentes a ricos de toda la vida.

El inmobiliario sigue con caídas suaves pero constantes de precios, los compradores analizan ofertas y esperan obtener los mejores precios. Pronto será el momento de cazar gangas; probablemente serán unos pocos meses, los que fijen suelo de precio para los activos buenos. M

El Gobierno catalán para llegar a fin de mes (según elocuente manifestación de su portavoz) ha vendido un lote de 13 inmuebles con buena ubicación en Barcelona a la francesa AXA Real State por 172 millones de euros. La venta incluye un contrato de arrendamiento por veinte años y una renta inicial de 16 millones que se actualiza cada año. Un rendimiento bruto de partida del 10% es el mejor indicador de que este es tiempo de compradores, marcan precio y condiciones.

Se trata de la mayor operación de venta de oficinas en Barcelona con el Gobierno como protagonista forzado a malvender. Hace dos años el mismo lote se ofertó por algo más de 200 millones y no tuvo ofertas. El gobierno de Madrid también trata de vender parte de su parque inmobiliario de viviendas sociales en alquiler (unas tres mil) con precios impensables hace dos años. La necesidad de liquidez aprieta de manera que lo que no era de recibo hace dos años es bienvenido ahora.

Lo que parece evidente es que el comprador de los inmuebles barceloneses hace un buen negocio, simplemente sentándose sobre el activo con gastos ajustados de mantenimiento va a obtener unos retornos que doblan la rentabilidad de la deuda pública de los países bajo observación. Aunque los precios inmobiliarios sigan cayendo (que lo harán ya que la oferta supera con creces la demanda y los vendedores están abocados a aceptar cualquier precio) la operación de Axa es brillante para la aseguradora.

El Estado central se propone poner en el mercado un buen número de inmuebles que considera no necesarios. El momento no es bueno pero a la fuerza ahorcan. Hacerlo con contratos de alquiler vinculados es lo fácil. Así cualquiera. Y también es bastante inútil, el problema del estado es reducir los activos pero sobre todo acabar con el gasto corriente.

Con la operación de Barcelona  el Gobierno de Mas no reduce gastos (más bien aumentan) pero hace caja que es lo urgente. Cataplasma para el mal, que no remedia nada.

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