El Supremo defiende a los hipotecados

Los derechos del consumidor, especialmente el de no ser embaucado, se impone con sentencias de los tribunales superiores y con la legislación positiva europea. El gobierno no ha visto la marea y va a cola de los acontecimientos, como viene siendo habitual; es el síndrome del registrador que espera que le presenten el expediente completo, bastanteado y en originales, antes de decidir.

La sentencia del Supremo  ordena suprimir las cláusulas de suelo de las hipotecas por cuanto las considera abusivas, por poco claras, nada trasparentes y  enmascaradas en la maraña de datos de las escrituras. Las escrituras consideradas por el Supremo establecían cláusulas suelo en el 2,8%, que puede ser hasta un punto por encima de los tipos de las hipotecas sin condiciones más frecuentes.

El BBVA ha anunciado inmediatamente que suprime la eficacia de las clausulas suelo en el casi medio millón de hipotecas que tiene en su cartera con esa condición. Lo hará con efecto desde el 9 de mayo pasado, fecha de la sentencia que hoy ha tenido una amplia aclaración de la sala de lo civil del Supremo. Otras entidades financieras harán otro tanto en breve. El propio BBVA señala que la eliminación de esa cláusula supone como efecto inmediato perder del orden de 35 millones de ingresos financieros al mes y la consiguiente pérdida de margen.

Algo menos de un tercio de las hipotecas vivas (casi dos millones de los seis millones largos de escrituras hipotecarias otorgadas) incorporan esa cláusula en sus extensas estipulaciones que deben ser leídas y explicadas por el notario que extiende la correspondiente escritura pública. Una lectura y explicación que  no suele interesar a los firmantes que en ese momento otras se entregan a otras emociones.

La sentencia del Supremo sigue la doctrina de proteger al consumidor, de rectificar la información asimétrica que suele producirse entre vendedor y comprador cuando uno está en posición dominante sobre el otro. El gobierno intervino para evitar intereses de demora que rozaban la usura así como para matizar el automatismo del reconocimiento de impago del total de la deuda cuando alguno de sus plazos entraba en mora.

Fueron medidas pertinentes, pero insuficientes que ahora el supremo amplia, lo mismo que hizo unas semanas atrás el Tribunal Europeo con otros aspectos del procedimiento y de la práctica hipotecaria española.

Tras estas rectificaciones parece recomendable una revisión completa, radical, del sistema hipotecario para mejorar las garantías para todas las partes. La hipoteca es un gran invento, debe ser flexible, ágil, fácil de entender, que requiere actualización, una gran parada como los aviones desgastados.

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