Más de lo mismo… como si nada

Las “Reformas 2.0″ del Gobierno Rajoy apenas van más allá de las “Reformas 0.0″ que el Gobierno anterior formuló en aquel proyecto ómnibus de más de cien folios, corta y pega, que no consiguió convertir en ley. La revisión de la política económica viene obligada por la Unión Europa que reclama anualmente la actualización del “Programa de Estabilidad” (a cuatro años) y del Programa Nacional de Reformas” a los miembros que no cumplen con los parámetros de convergencia.

Las explicaciones que dieron el viernes la vicepresidenta y portavoz del Gobierno y los dos ministros económicos principales significan que la oferta es “más de lo mismo” sin reconocer que los objetivos comprometidos hace un año están muy lejos del cumplimiento. Repasar los objetivos del programa del pasado año y contrastarlos con la realidad conduce a la desesperanza, sobre todo porque las justificaciones apenas van más allá de que Europa no va bien.

La mansedumbre de la presentación del viernes puede responder a que los ministros son conscientes de la gravedad de la situación, pero el discurso no va por ese derrotero; el Gobierno ratifica la pertinencia de su estrategia, “más de lo mismo”, insiste en la “consolidación fiscal”, los ajustes, aunque las cifras reales de los Presupuestos no lo confirman. La vicepresidenta expuso “22 ejes de actuación” y se refirió a ocho reformas, pero la audiencia de periodistas presentes en la sala se quedaron congelados por la ausencia de novedades, por la promesa de normas que en buena medida estaban ya prometidas.

Las expectativas e inquietudes que levantó la dramática cifra de paro de la última EPA se quedaron sin respuesta en el programa del Gobierno. La política oficial, tras perder otros ochocientos mil puestos de trabajo el año 2012, sigue con un libreto que no es eficaz. El diagnóstico de los problemas el lábil, o no están en la realidad o carecen de respuestas ante los problemas.

El Gobierno dice que hace lo que le sugieren desde Bruselas, sin sentido crítico, incluso con una aplicación mecánica que se agota en sí misma. Dicen que el esfuerzo realizado ha sido “titánico” y que lo conseguido supone un “acontecimiento histórico”, pero son palabras sin contenido, ni titánico ni histórico, más bien irrelevante. Como factores positivos y buenos ejemplos recuerdan que la prima de riesgo está en torno a 300 y que las empresas exportan más que nunca, pero la responsabilidad de esos datos es ajena al Gobierno. La prima baja por la estrategia del BCE (cuya sintonía con el Gobierno español es más bien baja) y la exportación es mérito de los exportadores que no responde a la política económica aplicada. La corrección del déficit de pagos, que alcanzó el 10% el año 2008, se viene haciendo desde entonces por imperativo de la realidad y la necesidad, no como consecuencia de las políticas del anterior o de actual Gobierno.

En resumen más de lo mismo, es decir poco; lo cual no alienta la esperanza y la confianza. La economía española se salvará por sus propios movimientos y por la inercia exterior. De la política económica del Gobierno cabe esperar muy poco, esta gente no está en los problemas reales y carece de ambición y de emoción para abordar los problemas. Además de tristes de solemnidad, son poco competentes. La decepción del viernes es la que produce un equipo superado y agotado. El presidente Rajoy necesita otro equipo, otros objetivos y otra estrategia; tiene mayoría parlamentaria y pleno poder en el partido. Si quiere repetir mandato tendrá que dar un volantazo.

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