La mala moneda desplaza a la buena

La moneda de baja ley desplaza a la buena, los ciudadanos acumulan la buena moneda e intercambian la que no lo es. Una vieja ley con vigencia permanente. Puede ocurrir también con las opiniones y las ideas, las más fáciles interesan más que las que incorporan rigor y alguna complejidad. Ante el vacío se produce vértigo y se llena con cualquier cosa, con lo que esté más a mano.

Vienen a cuento estas consideraciones del análisis de la crisis y del imaginario que comentarios populistas, ligeros, insustanciales van creando en la opinión pública, especialmente entre los irritados que quieren respuestas sencillas y automáticas. A falta de un buen discurso, de eso que se llama relato, las explicaciones dominantes no suelen ser las más consistentes. Todo lo contrario, populismo, demagogia y explicaciones poco consistentes.

Se está creando un estado de opinión antialemán, que pretende hacer a la canciller Merkel responsable de todos los males que padecemos. La canciller no es un angelito, ni está en posesión de la verdad, ni su receta es infalible; ni siquiera está claro que valga para Alemania. Pero de eso a hacerla responsable de las desgracias hay un abismo. Cierto es que los medios informativos alemanes, incluidos los más serios, ayudan poco y se dejan llevar por perjuicio sobre los socios del sur tan infundados como los de estos respecto al rigor alemán.

La ausencia de un discurso bien armado sobre la crisis, que ni este ni el anterior gobierno han lograron construir (tampoco se han esforzado demasiado), dejan espacio al populismo y al oportunismo de los más audaces. Incluso el Gobierno se sacude responsabilidades con argumentos como “hacemos lo que nos piden”, “no hay alternativa” “le toca mover al Banco Central Europeo para superar la recesión”.

Ninguno de esos argumentos es consistente, son basura. Hay alternativas, el BCE es el primer prestamista de España. Los problemas de la economía española son fundamentalmente locales, internos, la salvación no vendrá de fuera, aunque el euro es más ancla para sostener que para hundir. Se extienden argumentos antieuropeos y contra el euro, típicos de los extremos, a la derecha y a la izquierda, lo cual debería alertar.

Alemania es el primer cliente de España, también el primer inversor, ha sido un aliado leal durante décadas, la democracia española si debe algo a algún vecino ese es Alemania. Las fundaciones alemanas democristiana y socialdemócrata, sostuvieron y alentaron los incipientes partidos políticos en la transición cuando lo necesitaron; Alemania apoyó desde el primer minuto la entrada de España en la comunidad europea… y los intereses de ambos países son tanto o más comunes que con cualquiera de los otros socios. No es contra Alemania como saldremos de la crisis y dejar que esas malas ideas, como malas monedas, se extiendan es el mejor camino al desastre.

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