Deficiencias jurídico-democráticas en Génova 13

Las peripecias del caso Bárcenas ponen de manifiesto la debilidad de las convicciones democráticas y del mero conocimiento de la legislación vigente de algunas de las personas que forman la cúpula del PP, incluida su secretaria general, algunos portavoces y el abogado que ejerce en representación del partido. En materia laboral la señora Cospedal hizo ante los periodistas una presentación sobre el despido y la indemnización que forma parte de los guiones más brillantes del club de la comedia, pero no de la práctica del derecho laboral.

Más grave es el escrito que el abogado del partido ha dirigido al director de “El País” sobre el derecho a la información y la intimidad de los empleados-dirigentes del PP. Pretender que el secreto del sumario en las investigaciones judiciales afecta a los medios informativos va contra la legislación, la jurisprudencia y los hábitos democráticos. Va contra la información e indica miedo a la información. Y pretender que las retribuciones de los dirigentes forman parte del espacio sagrado de la intimidad, roza el ridículo. La carta a “El País” afecta a todos los medios y merece una respuesta profesional contundente de todos los medios.

Una institución como un partido político, financiado al 90% por recursos públicos, tiene el deber legal y moral de transparencia y ejemplaridad. Ni trasparentes, ni ejemplares. No solo el PP, los demás partidos sufren del mismo mal. Las cuentas que el PP ha publicado en su web como ejercicio de transparencia son manifiestamente insuficientes; unas cuentas abreviadísimas, sin notas, sin explicaciones; ni siquiera un barrunto de cuentas. No han aclarado quién tiene facultades en el partido, cómo se ejercen esos poderes, quién firma, cómo se presentan y aprueban presupuestos, objetivos, balance, cuentas de explotación, resultados, origen y aplicación de fondos… en resumen lo que es habitual en el mundo mercantil. Todas las explicaciones sobre estas materias van de lo patético a lo ridículo, y siempre con desvergüenza.

No es menor la burla que supone la práctica de pagar sobresueldos a los dirigentes con el disfraz de “gastos de representación” pero con formato de retribución complementaria que debe figurar en nómina. Y que de eso se beneficiaran un inspector de Hacienda y el actual ministro de Hacienda, que llama la atención a la gente para un estricto cumplimiento con el fisco… tiene un nombre feo. El despacho que aconsejó al PP utilizar ese procedimiento evasor debe repasar la legislación vigente, tiene peligro para sus clientes. Los gastos de representación están tasados en las normas con detalle, y cuantos han pasado por inspecciones saben del celo de inspectores y subinspectores ante esos rubros.

En vez de exigir silencio el PP debería pedir perdón en público, declarar que ya no utilizan esas triquiñuelas, solicitar una inspección rigurosa como garantía adicional. Las irregularidades han prescrito para las personas y la institución, pero eso no exime de un deber político y moral ante los contribuyentes, más aun estos días, cuando preparan las declaraciones del 2012, más exigentes que nunca.

En la cúpula del PP, con mucho alto funcionario que estudió derecho tributario y constitucional; tienen miedo a la información, evitan dar explicaciones. En resumen hay problemas serios de funcionamiento en esa casa, que deberían llevar a su jefe, que es el del Gobierno, a encabezar una limpieza y una reestructuración del tipo de la del papa Francisco en el Vaticano.

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