¡Salvar al general Rajoy!

Spielberg construyó la epopeya del soldado Ryan; había que salvar al cuarto hermano de la saga Ryan; los otros tres habían muerto en la Guerra y el cuarto, James, paracaidista, andaba en riesgo tras las filas enemigas en el desembarco en Normandía. Había que salvar al cuarto de la saga. Y salvaron al soldado tras no pocas peripecias. La preocupación ahora en España es salvar al general Rajoy, presidente del Partido Popular, al que sus propios servicios de retaguardia, la intendencia, le han jugado una mala pasada con la contratación de los empleados del partido, esos ejecutivos de confianza como eran el tesorero Luis Bárcenas y el jefe de “escenarios y movilizaciones” Jesús Sepúlveda.

Mario Conde fue a la cárcel por aquellos 600 millones (pesetas) entregados a Argentia Trust para animar al abogado Adolfo Suárez a influir en el Gobierno para otorgar beneficios fiscales a Banesto. El Tribunal consideró que Conde dispuso de dinero del banco para objetivos no aclarados, no justificados. Los dineros que el Partido Popular ha dedicado a pagar a Sepúlveda y Bárcenas por no trabajar, que andan por el millón de euros, podían merecer la calificación de disposición no justificada, abusiva. Y responsables del abuso son quienes tienen poderes en el PP, con el propio presidente y la secretaria general a la cabeza.

Tampoco es para ponerse tan graves. Fallos burocráticos les tiene cualquiera. Los jefes de los partidos no están para gestionar con rigor sus organizaciones, lo suyo es la alta política, y no suelen enterarse de lo que ocurre en la trastienda. Para eso colocan personas de confianza, como esta pareja tan bien pagados, como poco agradecidos.

Lo que está claro es que la gestión de nóminas en el Partido Popular va manga por hombro (y mira que es sencilla esa gestión, hay programas que la hacen sola), como esos dineros son de todos (más del 90% subvenciones del Estado) se malgasta porque no es de nadie.

Cuando menos la inspección de la Seguridad Social, la de Hacienda y la Intervención, que debe validar las subvenciones públicas, tendrían que estar trabajando en la sede de Génova desde hace semanas para pedir explicaciones, levantar actas y sancionar las malas prácticas. De oficio y también a petición de los responsables del propio partido que debían ser los más interesados en dar buen ejemplo, para tranquilidad de los ciudadanos.

Pero la preocupación entre los “bien pensantes” es ¡salvar al general Rajoy!, evitar una crisis en Moncloa por la mala gestión, irresponsable y probablemente dolosa, en la sede de Génova. Solo falta que el caso Bárcenas contamine la planta séptima de la sede central del partido del Gobierno. El presidente no está para estas cosas; y la secretaria general, ha hecho lo que ha podido, incluso el ridículo con unas explicaciones cuyo foro adecuado era el Club de la Comedia y no la sede del Partido Popular.

El presidente Clinton estuvo al borde de la destitución por los cuentos o mentiras en torno a la “relación inapropiada con una becaria”, ¿Qué le hubiera pasado con un caso como el del tesorero Bárcenas? Tiene sentido que se ocupen de salvar al general Rajoy, porque está en la zona caliente y de riesgo; por no vigilar, por no administrar, por no ocuparse y, sobre todo, por obscurecer, por no limpiar, por no aclarar.

Nadie debe sorprenderse de que cuando un Grillo a la española pida el voto, consiga millones.

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