Ni Corinna ni las albóndigas de Ikea son fiables

Las albóndigas de Ikea son bastante celebradas, la propia consejera delegada de la firma en España decía en una entrevista que suele comer en el restaurante y que con media ración tiene más que suficiente. Buenas y baratas, garantía sueca de calidad. Pues tampoco son lo que parecen, hay sospechas de que mezclan carne no anunciada. Un dato más para el recelo de los ciudadanos, ni de los suecos se pude uno fiar.

No es sueca aunque lo parece, Corinna zu Sayn-Wittgenstein (antes Corinna Larsen), mujer, rubia, que juega en la liga de los grandes, con asuntos clasificados, confidenciales y delicados; ayuda al Gobierno español gratis y la pagan las grandes empresas; defiende su reputación porque lo que está ocurriendo es trágico y no está dispuesta a que la utilicen contra la familia real española. ¡Alabado sea Dios! ¿Qué pretende esta buena señora con esas fotos en “El Mundo” que tienen reproducción reservada? Parece tan fiable como las albóndigas de Ikea. Dice estar en lo reservado y aparece en primera página de un diario nacional, dice que quiere preservar a la familia real pero azuza los pliegos de cargo.

La entrevista con “su alteza serenísima” que dice ser “discreta y leal” produce perplejidad y provoca algunas preguntas: ¿Quién dirige este circo?, ¿alguien pretende que este país llamado España merezca el calificativo de serio y fiable? El ministro de Exteriores ha iniciado la ronda de respuestas oficiales para decir que no tiene noticias de que esta señora haya trabajado para el Gobierno. Desde la oposición preparan la previsible batería de preguntas que tendrán las inevitables respuestas elusivas y siempre incómodas.

Para el Rey la situación no puede ser más embarazosa; vaya amigos capaces de crear problemas y de ayudar a los adversarios, ¿tontos o intencionados? No hay motivo aun para que el juez Castro se interese por una comparecencia de doña Corinna en su despacho, pero como alguien insista su testimonio pudiera ser de interés para perfilar el comportamiento de Iñaki Urdangarin, añadiendo otro número a este circo.

Para completar la jornada queda otro actor principal, el señor Bárcenas y sus relaciones con el Partido Popular. La secretaria general del partido y presidenta de Castilla La Mancha (¿tendrá horas para tantas responsabilidades?) protagonizó ayer una de las conferencias de prensa más penosas de los últimos tiempos. La señora Cospedal será abogada del Estado pero no pasó por clase de derecho laboral. Confunde las retenciones de IRPF con las cotizaciones a la Seguridad Social (quizá intencionadamente, para evitar explicaciones más embarazosas) y deja el caso Bárcenas cada vez peor para el Partido Popular, cuyos asesores legales y laborales son manifiestamente mejorables. El problema es la sensación de que la administración del PP, presidido por Rajoy y gestionado por Cospedal, es un desastre y si llevan mal su propia casa, ¿cómo van a manejar medianamente bien un país?

Diógenes el cínico buscaba con candil por Atenas un hombre honesto. Pues eso, ¿dónde están las personas justas capaces de poner orden en tanto despropósito?

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