Los imputados marcan la agenda

Diego Torres, ese amigo de Urdangarin que jugó a parásito de la Casa Real para ganar buen dinero, y Luis Bárcenas, el tesorero del PP, que tiene en un ¡ay! al Gobierno y al partido que le sustenta, y la antigua novia de un hijo del expresidente Pujol ha abierto la sentina del oasis catalán; los tres son los “putos amos”, en terminología de Guardiola, cuando Mourinho le sacó de quicio. Dos granujas que se han hecho ricos y no quieren perder lo que han conseguido y una señora decepcionada porque no aprovechó la oportunidad de una relación prometedora.

Torres va soltando sus “bombas” contra la familia real con la amenaza de contribuir a la imputación y el procesamiento de Cristina de Borbón y Grecia. Bárcenas ha ensañado la solapa de lo que puede ser un pliego de cargos al Partido Popular que puede llevarle a la liquidación. Y Vicky ha roto el velo de los espías, los dossiers y los chantajes.

Todos tienen a su lado despachos de abogados decididos a sacarles del lío en el que andan a base de advertencias y de influencias extraordinarias. Bárcenas lo consiguió hace un par de años cuando el astuto Trillo consiguió que descarrilara la investigación sobre el tesorero del partido, como años atrás ocurrió con otro caso semejante que implicó al anterior tesorero, protector del actual.

Ahora se han complicado las cosas, la cuenta suiza de Bárcenas ha introducido otra dinámica. Trillo debería, cuando menos, disculparse por su bizarras afirmaciones anteriores, pero aquí no se disculpa nadie, ni el cándido (no puede ser perverso) Floriano que si un nuevo jurado popular reeditara el premio al “tonto contemporáneo” tendría en él un candidato imbatible.

En la Zarzuela domina el silencio, porque cuanto han hecho desde hace años por aislar a Urdangarin ha salido mal, se ha vuelto en contra y Diego Torres pretende ahora que lo que ha hecho está bien porque fue avalado por la Casa Real ¿Desde cuándo la Casa Real puede avalar conductas de terceros? En Partido Popular reina el desconcierto; los argumentarios pretenden que hasta que no haya condenas no hay responsabilidades, y que todo es falso, montaje, mentira… pero no sirve, cada día aparece otro dato que derrumba la débil defensa precedente.

Cuando protagonistas de segundo nivel se adueñan de la escena y van por su cuenta, la obra no mejora, los principales van de cabeza y la obra fracasa. Aquí está fracasando la obra institucional, treinta años de democracia construida desde el pragmatismo y la audacia se vienen abajo. Felipe González reclama cautela, que no apunten al jefe del Gobierno, que puede ser peor. El jefe de la oposición, primero fue cauteloso (y le pusieron verde por blando); luego se puso duro y ahora le dicen que es un insensato. Haga lo que haga estará mal.

El personaje principal del drama es Rajoy, él debería ejercer de “puto amo” de la agenda política, pero prefiere aguardar, mirar a otro lado, dejar que el azar y el calendario actúen. El espacio que no ocupan los líderes lo ocupan oso granujas. ¿Es peor esta situación que la de 1995 cuando Roldán se esfumaba por la frontera?

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