La azarosa composición de los ingresos fiscales

El ministro de Hacienda derrocha autoestima y desdén por los demás, a los que manda a estudiar la lección a la primera de cambio. Su trabajo es difícil, recaudar es cada día más exigente y gastar menos roza lo imposible. El martes presentó con suficiencia las cuentas de ingresos fiscales con una conclusión central: “He cumplido”.

La última línea de la cuenta de ingresos fiscal del 2012 dice 168.500 millones de euros de ingresos, con aumento del 4% respecto al año anterior, muy ajustada a la cifra presupuestada en marzo (168.725 millones). Desde ese punto de vista el ministro merece un sobresaliente. No es sencillo cuadrar cuando la economía va peor de lo previsto. No es fácil mantener ingresos en recesión.

Para ingresar más que el año anterior el gobierno aprobó a principios de año aumentos de impuestos para obtener 12.300 millones de euros:

-4.100 por incremento de los tipos del IRPF (de dos a seis puntos a rentas medias y altas).

-5.350 por anticipos de impuesto de sociedades y eliminación de varias deducciones

-365 por aumentos de impuestos sobre tabaco y tasas judiciales.

-2.500 por regularización fiscal (la llamada amnistía).

Mediado el año y a la vista de que la evolución de las cuentas no alcanzaba los objetivos el gobierno aprobó otra vuelta de tuerca con más ajustes de gasto y más presión fiscal. No era una decisión fácil ya que suponía renunciar a una buena parte de los compromisos electorales tanto en materia de impuestos (no subirlos) como de gastos sociales (no reducirlos). Elevó entre 3 y 12 puntos el IVA con efecto a partir de septiembre para recaudar 2.300 millones adicionales ese año y otra vuelta de tuerca en Sociedades para obtener otros 2.500 millones.

El resultado final de todo ha sido que la recaudación alcanzó el objetivo inicial aunque no con la composición proyectada. Hubo atajos que merecían alguna glosa en la presentación de los datos, aunque solo fuera por cuestión de credibilidad. Esos 11.200 millones fruto de las subidas de impuestos proceden del impuesto de sociedades (casi 6.000 millones) que tendrán un efecto negativo en el presupuesto del 2013, ya que son anticipos que habrá que devolver este año en cuantía por determinar pero que puede superar la mitad de esa cifra. Los 4.100 millones que debían llegar por el aumento de tipos del IRPF se han quedado en el 82% (3.400 millones) y los 2.500 de la regularización no alcanzaron la mitad. Para compensarlo llegó la subida del IVA desde septiembre que aportó 2.440 millones el último cuatrimestre.

De manera que felicitaciones al ministerio por cumplir el objetivo, pero cautela respecto al procedimiento y por la consistencia para el futuro. Si el 2012 fue agónico el 2013 lo puede ser más aun, con márgenes mucho más estrechos.

Con respecto a los gastos hay que esperar la consolidación de las cuentas públicas, pero todo hace pensar que es un capítulo más complicado y resistente. El ministro podía ser más simpático, más pedagogo, pero la materia que le agobia no es para andar de fiesta.

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