Distracciones, excusas y marear la perdiz

La cuestión de las bufandas mensuales que se repartían en el cuartel general del PP en efectivo y en sobres no merece auditoría ni largas investigaciones. Había sobres o no, repartían o no repartían viáticos con billetes dentro y sin retención fiscal. La pregunta es sencilla y la respuesta también. Sí o no. Si fuera que NO, tendrían que decirlo sin los rodeos, sin ese “no me consta” que lleva a pensar “no quiero saberlo” o “se me ha olvidado”. Y si es que SI, hay que apechugar, decir que ya no hay, pedir perdón, proceder a regularizar ante el fisco lo no prescrito y buscar una explicación convincente sobre el origen de esos billetes sin amenazar a los proveedores, que pueden tener problemas para justificar las entregas.

En vez de coger el toro por los cuernos, sin que tiemblen las manos, han caído en la tentación de las excusas, subterfugios, ambigüedades y demás ejercicios para marear la perdiz. “No tenemos cuentas en Suiza”, pues claro, estaría bueno; no es esa la cuestión. Que había sobres empieza a ser evidente, aunque no esté demostrado documentalmente o con testimonios definitivos. La propia Secretaria General ensayó ante los micrófonos unas explicaciones confusas sobre cómo hacen las nóminas de los dirigentes que son cargos públicos, contando y descontando retribuciones de acá y de allá.

No hay otro camino limpio y seguro que la verdad, aunque tenga zonas oscuras. Más vale una vez rojo que ciento colorado. En el origen está la búsqueda de salarios estimulantes para los dirigentes y la dificultad de explicar que eran más altos que los de la tabla salarial de los Presupuestos. Y buscando ese objetivo se acaba incurriendo en riesgos fiscales y enredos contables que conducen a fabricar negro y a distraer dinero al bolsillo propio a la menor oportunidad. Por las cañerías de los partidos y de las campañas políticas ha circulado demasiado dinero en efectivo, mal contabilizado y prácticas truculentas que llevan a los billetes en cajas que se pierden por el camino.

Entre las explicaciones no estaría de más que cuenten quien tiene poderes, que tipo de poderes, quien puede disponer de fondos, cuantas firmas, cuantos controles. Es evidente que los sobres no se contabilizan en las cuentas ordinarias, van por la zona oculta, cuentas B, que no llegan a la contabilidad. Es probable que quien pagaba pidiera el recibí del receptor y que en algún momento aparezcan algunos de esos documentos, pero sorprende que los receptores dejaran esas huellas sin declarar los ingresos. Demasiado riesgo para gente que sabe que antes o después pasa por el escaparate público sometido a escrutinio. Lo malo es no poder explicar los hechos, no saber hacerlo; aunque puede haber algo peor, ocultarlo sin éxito.

De momento están dedicados a disimilar, distraer, sin negar con rotundidad. Deben confiar que la opinión pública se cansará y pasará página. No es la primera vez que ocurre. El asunto pinta mal y si entra en juego la prensa internacional la reputación puede irse definitivamente a la basura.

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