Lo peor ha pasado ¿están seguros?

Sostiene el presidente del Gobierno español que lo peor de la crisis económica ha pasado. Y los comentaristas más afines y benévolos pretenden que el presidente trabaja mucho, de la mañana a la noche por los españoles; que la situación era peor de lo que esperaba y que eso explica que no se vean resultados positivos después de un año de medidas. La línea argumental discurre por el apaciguamiento, intentar convencer a la gente de que vienen tiempos mejores, que con diligencia el Gobierno va a obrar el milagro de la recuperación.

Y para sustentar la tesis destacan un dato: el déficit exterior, que es uno de los síntomas y datos de la recesión, se ha reducido sensiblemente, los últimos meses dan un saldo positivo que puede no ser flor de un día. Pero aparte de ese dato no hay nada más que sustente la afirmación de que lo peor ha pasado.

Durante las últimas semanas varios miembros del Gobierno intervienen el público para vender esperanza, optimismo, recuperación. No dicen brotes verdes porque el concepto está quemado, pero utilizan otros semejantes. Para alentar esa estrategia les dicen que la gente no quiere oír malas noticias, que de eso basta con el discurso de la oposición y de la mayor parte de la parroquia de economistas profesionales, los columnistas anglosajones y alemanes y unos cuantos de los de dentro.

Sostener que lo peor ha pasado, puede ser una afirmación temeraria que socave la poca credibilidad que le queda al Gobierno y a las élites dirigentes ¿Qué quiere decir que ha pasado lo peor? Probablemente no hay respuesta. Si quisiera decir que no va a crecer el empleo, no se lo cree nadie. Si quisiera decir que el PIB vuelve a crecer, estamos en lo mismo, hasta muy avanzado el próximo año, nadie estima que haya crecimiento y solo de unas décimas, pocas décimas. Si quiere decir que hay superávit primario… pues largo me lo fiáis; los datos de este año van mal y no es probable que mejore en varios años.

Por tanto son palabras vanas, comentarios para salir del paso y proponer un titular inútil; mera propaganda sin contenido que contribuye al desánimo de los ciudadanos. ¿Cuál es la estrategia política del Gobierno? ¿De qué quieren convencer a los ciudadanos? ¿Cuál es la propuesta? A las tres preguntas la respuesta correcta es silencio. Las exportaciones van bien. Ese es el único dato positivo, resultado de la suma de decisiones individuales de varios millares de empresarios que tratan de salvar los muebles y ganarse la vida a base de vender por esos mundos. Y para la propaganda y el asombro queda esa declaración formal de la secretaria general del PP con el argumento de que el decreto ley del jueves, el de las hipotecas, responde al “sentido humanitario” del presidente del gobierno. Sin comentario.

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