Como si fuera un país de chichinabo

A la expresión “de chicha y nabo”, para la que sirve el coloquial chichinabo, el diccionario señala el significado de “poca importancia, despreciable”. Sirve para lo ocurrido en el Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) que se reunió la tarde del martes en el ministerio de Hacienda. Si la presidenta de Madrid calificó con acierto de “mamandurrias” a buena parte de los gastos prescindibles del Estado en salarios, dietas, honorarios, compensaciones y demás enredos, el chichinabo puede ser descriptivo del engranaje entre el Estado (¿federal?) y el Estado de las autonomías asimétricas.

La reunión del CPFF, segunda en lo que llevamos de mes, era importante, o debería serlo. Quienes allí se sientan son responsables de más del 80%v del gasto público y, en las circunstancias actuales, tienen el deber de ejemplaridad y eficacia. Ni lo uno ni lo otro.

El consejero catalán ni siquiera vino a la reunión por considerarla inútil, pide que le manden las indicaciones por correo. Y la consejera andaluza, tras dos horas de atención, decidió volver a Sevilla, quizá lo tenía previsto desde antes. Los consejeros de Navarra y País Vasco van a su aire, sus fueros les garantizan mínima intromisión de Madrid, ellos recaudan, ellos gastan. Pero sin esas cuatro autonomías, dos de ellas las mayores de España con un tercio de la población y de la renta, el modelo no puede funcionar. Queda gripado e inútil.

Ya puede el BCE comprar deuda, y los alemanes decir que los españoles son buena gente, el mensaje que reciben los inversores es que en España hay un lío institucional, que las cifras son probables, que las cuentas públicas son relativas y que cabe cualquier sorpresa. El lunes el presidente del Gobierno y el de Andalucía se entrevistaron en Moncloa para buscar cierta normalidad institucional. Incluso salió una cita para una Conferencia de presidentes Autonómicos ¡en septiembre! ¿Porqué esperar tantas semanas cuando hay que actuar con urgencia para recuperar credibilidad en Europa y en los mercados? Pues no hay explicación. Se nota que esta gente no entiende la urgencia de algunos problemas, y en concreto de las cuentas públicas.

Pero lo más grave es el plantón de la consejera andaluza después de la reunión de los dos presidentes. Hay mucho de descortesía al gobierno de Madrid. Pero también de despiste, improvisación, arrogancia o ingenuidad (todo es posible) del gobierno central que gestiona con notoria falta de destreza las relaciones internas en el Estado.

Esto no funciona y no es por el modelo autonómico, sino por el mal desempeño de quienes han asumido el deber de la gestión pública, la política. Que un gobierno que quiere ser serio, el catalán, diga, como sin despeinarse, que este año no va a hacer frente a sus compromisos financieros con los ciudadanos es un indicador de la anomia y el abuso de poder al que estamos llegando. Si no tienen dinero que empiecen por no pagar al gobierno, sin poner en primer plano a las gentes más necesitadas.

Las cuentas públicas van mal, pero lo peor es el desorden institucional, la insuficiencia de información, la falta de proyecto y la irresponsabilidad. Trasladar la lucha partidista al CPFF sin debate efectivo, con contenido, es como deslizarse al abismo del descrédito. Van a palos, con recursos de inconstitucionalidad a cada rato. Que nadie se extrañe si los alemanes no se fían, les sobran motivos. Esto parece de chichinabo.

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