Las rebajas de Bankia

La inmobiliaria de Bankia, probablemente la mayor de España (no la mejor) ha puesto en venta parte del parque, la menos atractiva, a mitad de precio teórico y con financiación atractiva. Para el resto del sector es un escándalo, abarata toda la oferta, pero para la salida de la crisis es de lo más recomendable. Si cuando empezó la crisis en vez de acumular inmuebles improductivos, dinero estéril, las cajas hubieran apostado por una estrategia de precios a la baja para sostener el mercado los efectos de la burbuja hubieran sido menos dañinos.

La estrategia de aguardar a que algún milagro devolviera la prosperidad y los clientes solo contribuyó a complicar la crisis. La misma lógica que justificaba encarecimientos geométricos, tasas anuales acumulativas de +10%, debería haber servido para asumir el camino inverso y reconocer la realidad.

La mayor parte de las entidades financieras, con notable torpeza y complicidad de los supervisores, optaron por esconder el problema, refinanciar, anotar intereses que no se cobraban, pero que se anotaban como ingresos, sostener precios nominales antiguos cuando el mercado estaba acogotado y aguardar.

Finalmente hay que reconocer el desastre, recapitalizar créditos fallidos engordados sin necesidad y realizar esos inmovilizados sin precio que no quiere nadie porque los posibles compradores esperan comprar más baratos. Alguien dijo ante inversores que si todo el suelo financiado por la banca valía cero, lo compraba todo. El razonamiento es ingenioso, pero no realista. Nadie ha ofrecido algo por cero, pero tampoco han buscado un precio posible, aunque implique pérdidas.

Bankia empieza ese viaje a la búsqueda de precios reales para activos improductivos y devaluados. Puede ser la mejor contribución a la salida de la crisis. Conseguir precios de referencia es una condición necesaria para tocar fondo y empezar la recuperación.

Otra cuestión es que Bankia es una entidad intervenida que tiene la ventaja comparativa de un rescate milmillonario con recursos públicos. Por tanto es un actor del mercado que juega con más cartas, con varios comodines. Por eso habrá que vigilar el proceso de salida de la crisis y el destino de los futuros beneficios, si es que llegan. Pero esa estrategia de vender a cualquier precio es la correcta, es la que debería adoptar el propio Estado con buena parte de sus activos que cuestan y no producen. Es lo que hace el comerciante diligente que acumula stock, que no tienen clientes. Rebajas, y más rebajas para salir de la recesión.

fgu@apmadrid.es